Un maestro: Don Valentín Puca

Hay varias personas a las cuales estoy agradecido por lo que hicieron por mí a lo largo de mi vida. Pero el agradecimiento más grande, por su contribución a mi desarrollo como ser humano, aunque también particularmente en lo que con­cierne al desarrollo de mi carrera de antropólogo, es hacia Valentín Pu­ca, quien me convirtió al biculturalismo.

En una memorable mañana de agosto -el mes de la Pachamama- de 1977, me introdujo de una manera cariñosamente brusca en la cultura Coya.

Yo había hecho un viaje, dirigido por Rodolfo Merlino, y junto con otro estudiante de antropología y hoy colega, José María Gerling. El viaje nos transportó, muy rápidamente, desde las llanuras del territo­rio normal de la Argentina hasta el escalón más alto de las altiplani­cies de la provincia de Jujuy.

En dos días, habíamos llegado a Mina Pirquitas, un poblado minero a más de cuatro mil metros de altitud. Allí, durante la noche, en pleno invierno, penetramos en el primer nivel de galerías para participar en un ritual al Tío, poderoso dueño de las profundi­dades y miembro, junto con la Pacha o Pachamama y Coquena, de la triada de seres potentes de la cosmovisión Coya. Frío extremo, alcohol, trance y terror, con el culminante sacrificio de un toro, contra el cual se libró un com­bate ritual colectivo en las profundidades, fueron el preámbulo de mi caída, ya al día si­guiente, en el apunamiento. Esta es una enfermedad propia de las grandes alturas de la región, caracterizada por un pro­fundo y gene­ralizado malestar orgánico, con escasos sínto­mas diferenciables, entre los cuales un fortísimo dolor de cabeza y males­tar de estóma­go. Además, es un estado sumamente temido, especialmen­te por los visitantes de otras regiones, pero también por los pro­pios habitantes.

Cuando, al final de la senda transitable por vehículos automo­tores, descendimos del auto, comenzaron los que para mí fueron los cuatro kilómetros de caminata más penosos de mi vida, a lo largo de una pequeña quebrada donde se encontraba la casa principal de la familia (Merlino y Rabey 1979). Durante el recorrido, Don Valentín estuvo muy preocupado por mi estado. Me hizo olfar varias veces jugo de inflorescen­cia fresca de pupusa (Wer­neria poposa), una de las plantas ca­racterísticas de la farma­copea nativa de puna alta (Rabey y Merlino 1985), sin conseguir más que un momen­táneo y demasiado suave alivio del mal.

Al llegar a su casa, luego de in­dicarnos la habitación donde nos alojaríamos esos días, me lle­vó a un costado de la casa, iluminado por el sol, donde me dijo: "a usted lo agarró la Pacha". Recuerdo vívidamente que, en ese momen­to, mi angustia se acentuó.Don Valentín, sin embargo, tenía una respuesta explicativa y práctica. "Usted no ha respetado a la Pachamama, no ha creído en ella”. Ante mi actitud perpleja, agregó: “cuando alguien falta el respeto a la Pacha, lo pilla [lo agarra]". Inmediatamente, hizo un pequeño hoyo en la tierra arenosa, sacó una bolsita con hojas de coca y me dijo: "vamos a pedirle a la Mamita que lo suelte". Invitándome a repetir sus gestos y sus palabras, me enseño los gestos básicos del ritual -y también comenzó mi inicia­ción en la cultura Coya, a través del culto a la Pachamama-:"Pachamama, Santa Tierra, cusiya, cusiya,protégeme, Pachamama,no me pilles ..."A los pocos minutos, me sentía perfectamente bien y estaba co­rriendo por los cerros, como si nada hubiera sucedido.

En esos días, subimos hasta los 4.700 m de altura, donde se encuentra el puesto de pastoreo de estación seca de la familia (Rabey 1989b). Durante todo el viaje, no apareció ninguna señal de apunamiento, ni del asma que me azotaba des­de los quince años. Un mes después, de regreso a Buenos Aires, la ex­traña sensación de la conversión a un culto indígena y de la cu­ra­ción por medios no occidentales que había tenido casi simultánea­men­te habían casi desaparecido.

Sin embargo, mi historia posterior me mostró que había adquirido la capacidad de elegir -o acep­tar la elección- de la vía cul­tural adecuada -la coya o la "oc­ci­dental"- en cada bifurcación de mi camino profesional y personal. Ninguna otra experiencia -y mucho menos ningún conjunto de in­formaciones- me hubiera provisto de un marco referencial más adecua­do para comprender la densa trama emocional en la cual se inscri­be, en términos concretos, el culto de la Pachamama. La terrible sensación de contacto con la muerte y la transición casi ins­tantánea entre el malestar más completo y el bienestar pleno me permi­tieron entender qué es lo que los coyas piden a la Pachamama, con­tra qué le piden que los proteja y en qué consisten las angustias y temores que constituyen el núcleo emocional de sus creencias y ri­tuales. Ninguna aproximación clásica y objetivista -fuera ésta de raíz durkheimiana, marxis­ta o alguna combinación post/moderna de ambas- me hubiera permitido el nivel de comprensión que desencadenó en mí esta brusca incorpora­ción al mundo de la experiencia subjetiva Coya y, especialmente, de la eficacia simbólica de sus procedimientos.

Es curioso que, aun cuando esta experiencia hubiese quedado pro­fundamente anclada en mi memoria, recién quince años después comencé a reflexionar sobre la influencia que ejerció en mis primeros años de producción antropológica -entre 1979 y 1986-, en gran parte junto con Rodolfo Merlino. Una obvia referencia a mi idea actual acerca de este proceso de comprensión es el que presenta Rosaldo (1988) en el primer capítulo de “Cultura y Verdad”, cuando relata cómo la muerte por accidente de su entonces mujer, mientras ambos caminaban por una senda montañosa en las Filipinas, le hizo entender el proceso de dolor que, según los Ilongot, los lleva a salir en expediciones de caza de cabezas. Mi caso parece un poco más agudo, por cuanto el tema que producía la emoción estaba directamente significado en términos de la cultura local. De todos modos, del mismo modo en que Rosaldo hubiera podido semantizar la muerte de su esposa en términos de una racionalización más occidental, yo hubiera podido racionalizar mi fuerte malestar en términos de explicaciones biológicas que conocía -el “mal de altura”-. Pero ello no me hubiera sido muy útil, porque no tenía medicina occidental a mano.

Bibliografía citada

Merlino, R. y M. A. Rabey, 1979
El ciclo agrario-ritual en la puna argentina. Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología, 12: 47-70.

Merlino, R. J. y M. A. Rabey, 1985
Ecología cultural de la puna argentina: la estructura de los ecosistemas. Actas del IV Congreso Internacional de Camélidos Sudamericanos: 219-268.

Rabey, M. 1989
Are llama-herders in the south Central Andes true pastor­al­ists? En J. Clutton-Brock (ed.), The walking larder: pat­terns of pre­dation, pastoralism and domestication: 269-276. London: Unwin Hyman.

Rosaldo, R. 1988
Culture and truth: the remaking of social analysis. Boston: Beacon Press.

Columnista invitado: Jorge Stange

CRÓNICAS DE LAS PRIVATIZACIONES

Si se quiere juzgar algo no se debe hacer lo siguiente:
¿Es del Estado? Entonces debe ser bueno (o malo)
o
¿Es privado? Entonces debe ser malo (o bueno).

NO, NO y NO.
Las cosas son buenas o malas de por sí o, mejor dicho por otros motivos.
¿Cómo se debe juzgar?
1. Se debe hacer una lista desapasionada y bien calimestrada (sin fiulsos) de condiciones que realmente permitan medir o apreciar objetivamente lo que se quiere analizar y por cuestiones que no son secundarias (contemplando todos los aspectos, por supuesto, a los más significativos se les debe dar más peso y a los menos significativos menos, etc.).
2. Se mide o estima de manera objetiva qué grado de cumplimiento tiene para con cada elemento de la lista el servicio, producto, hecho o cosa a juzgar
3. Se califica con ella objetiva y fundamentadamente lo que se quiere analizar (y se verifica contrastándolo con la realidad).
4. Se debe tener mucho cuidado en no tergiversar, ni la lista ni la estimación, con lo que se siente o cree (es que todos somos humanos y el corazoncito o la ideología generan muchas tergiversaciones a la hora de juzgar -a la hora de interesarse por algo, en cambio, el corazoncito es muy importante-)
5. Luego se averigua si su dirección es privada o del Estado
6. Y ENTONCES, RECIÉN ENTONCES, se le pone o no un puntito a esa forma de dirigir.

- ¡Usted es un complicado! ¿No hay algo más sencillo?
- Y sí: primero decido qué es lo que más me gusta y después me pongo a buscar argumentos para vender a los demás lo que quiero.

- No entiendo muy bien: ¿me puede dar un ejemplo?
- Como no:
"Compre crema NILDA es la que la hace más linda
Única con T.PIRIFLENSIS NUTILENSIS
Hecha con procustos naturales
LA MAS VENDIIIDAAAA AAA AAA aaa aaa ... ... !!!
(todo acompañado de una musiquita que... bueno, con una musiquita... tugestiva)"

- Ya salgo a comprarla, no me van a dejar afuera. ¡Es la única con Té Cuchifaisis! Por algo será la más vendida
- No, no, espere, era sólo el ejemplo que usted me pidió.

- Ahh ya, ya entendí. ¿Y nadie pregunta por qué hace más linda, para qué sirve el Té Cuchifaisis, qué proporción se necesita de eso, si las otras cremas no se hacen también con procustos naturales, para qué sirven los procustos naturales u otras cosas?
- En general no, en una sociedad traspasada e impregnada por el marketing, donde para crear estas Goebbels-adas se dedican ingentes y enormes recursos (y cada vez más ingentes y enormes), la gente ya no se da cuenta y se traga casi todo.

- Bueno, pero algunos no estarán contaminados y algo dirán.
- Sí, algunos hay, pero son los que tienen neuronas descalimestradas, que se entusiasman con los juncos, leen a Darwin, a Galileo y otros pervertidos prohibidos.

- Bueno, pero con esos igual hay que hacer algo.
- Sí, simplemente se los acusa de TOTALITARIOS, o subversivos o de otros Cuchifais (que tengan un nombre que suene tremebundo para que los otros se asusten y los aíslen). Por supuesto, se hace sólo con la buena intención de advertirles a ellos que no se les ocurra ir por el sendero tortuoso y plagado de espinas y para que los otros no se dejen engañar

Pero no hay que preocuparse mucho, en general se hace 'alvesrre': antes de emitir algún juicio, se trata de averiguar si la señorita trabaja en el Estado o en una empresa privada, y apenas uno se entera empieza el trabajito marketinero o ideológico ¡Viste que culito tiene! ¡Jahhh y cooomo cooocinaaa! ¡Es muy eficiente! etc. etc. (o a la inversa según sea el caso).

La deformación se cuela tanto que si una persona va a un restaurant, le gusta la comida, pide que feliciten al cocinero y le contestan que es una cocinera, inmediatamente dice: ¡qué simpática debe ser! (y piensa ¡que culito debe tener!). En fin se mezcla cualquier cosa que al otro interlocutor le pueda resultar buena o convincente --si es cierto o no, realmente no importa--. Lo esencial, POR SUPUESTO, ni se menciona.

Así fue como los ferrocarriles eran privados y extranjeros, andaban (supongo) razonablemente bien aunque tenían material algo obsoleto. Se nacionalizaron (pagándolos, tengo entendido, un precio alto, pero bueno, sus dueños no eran de Crampuchea Interior sino del Imperio Británico, y hay tipos que tienen mucho poder, no les molesta usarlo -al contrario- y el trato con ellos es difícil -para ponerlo en términos fáciles-).

Y los ferrocarriles fueron argentinos, lo que no me parece mal desde varios puntos de vista, pero, justamente por eso, se los debió dirigir correctamente. Pero siguieron pendiente abajo (hay que reconocer que muchos colaboraron hundiéndolos un poco o bastante más; como por ejemplo el Narigón, El Capitán Ingeniero Invierno, los mil-y-tares, y toda una pléyade de privatistas –a los que paradójica o parajódicamente se les daba una importante ingerencia en la dirección, es como si se pusiera a los funebreros a dirigir un hospital ¿nocherto?-. Entonces, los responsables de dirigir correctamente la empresa lograron su objetivo y se aliaron con el lucro privado (quizás también para lucrar un poco ellos, porque sino los iban a acusar de estúpidos latinoamericanos y ya sabemos que los que lucran no son estúpidos) y ¿qué resolvieron?, PRIVATIZARLOS (de una forma particular que no viene al caso).

Y así fue cómo volvieron a ser dirigidos por privados.

- Ahh claro, ¡entonces sí que empezaron a andar mejor!!
- NO, siguieron barranca abajo. Y esta onda de la privatización y consecuente continuación de la barranca abajo se hizo con casi todo.

- Bueno, pero por lo menos ahora que estaba todo privatizado no habría pérdidas y las finanzas públicas y privadas debían estar florecientes.
- NO, tampoco. En primer lugar se los subsidió con cantidades iguales a las que antes se decía que eran "pérdidas ingentes" y que ahora pasaron a ser "ayudas importantísimas" para permitir el despegue necesario de la eficiencia privada. Para que el lucro privado pudiera seguir cumpliendo su benéfica labor, hubo que endeudarse hasta ... hasta ... ahí, para mantener el dólar al precio que le convenía al lucro privado y éste pudiera seguir lucrando (y claro, sino el carissime et nunquam bene laudator capital privado se iba a ir y ¡qué podría llegar a pasar con nosotros los pobrecitos argentinos!).

-Bueno, pero el Estado, librado del peso elefantiásico del mantenimiento de aquello en lo que no es eficiente y que es mejor que administre el lucro privado, tuvo las manos libres para dedicarse a su función específica, entonces la justicia, la educación, la salud pública y todo aquello que buenamente debe pertenecer al Estado (porque es muy difícil lucrar con ello, ¿no?) debían estar en su máximo esplendor.
- NO, tampoco. Nunca estuvo tan abandonado ni en una crisis tan importante, ni siquiera en la época de la oligarquía vacuna que era socia del Imperio Británico y de sus ferrocarriles. Es que en ese momento, todos los recursos del Estado se dirigían a mantener las condiciones que requería el lucro privado, por lo que mucho no quedaba.

-Pero ... buenoooo, no entiendo bien ... ... ... ¿cómo se pudo mantener eso?
-NO, no se mantuvo, ¡SE ARMÓ UNA PODRIDA! (igual que en el resto de los países latinoamericanos donde se aplicó la misma política "neo-liberal" proimperialista, creo que cayeron algo así como 7 presidentes por los resultados producidos por aplicarla o mantenerla).

- Qué experiencia interesante para sacar conclusiones ¿no?, deben haber abandonado esas ideas que la experiencia dice que no sirven.
- Bueno, no fue así. Me explico:
a) Algunos, que son cínicos y tienen intereses económicos en el asunto o complicidad con lo que se hizo, siguen diciendo que el problema es que no se mantuvo firme el timón, se perdió tiempo, se titubeó, y que, para haber obtenido resultados mejores, se deberían haber mantenido implacablemente las políticas. Igual los resultados fueron espectaculares ¡¡Hurra!! ¡Hurra!! y, en parte, tienen razón, ¿de qué otra forma hubieran podido enriquecerse en tan poco tiempo?
b) Otros, que están imbuidos del dogma fundamentalista del lucro privado (por gracia divina de Alá Teatcher y su hermano San Pío Reagan), pueden aceptar cualquier cosa menos que le toquen los dogmas religiosos (¿dónde se vio que al primer traspié -o al segundo o al tercero o al cuarto o... ¡ohhh!- se abandonen los dogmas? ¡eso es para los hombres de poca fe!), así que en lo esencial creen que se obró correctamente, sí hubo alguna mala implementación, algún loquito que no tenía experiencia, que no supo, no pudo o no quiso hacer lo que correspondía para la gloria eterna del lucro privado, allá él -o Alá Él-, pero no conseguirá con sus debilidades embarrar lo esencial y puro de las ideas inmaculadas.
c) una variante de los fundamentalistas del caso anterior lo constituyen los que creen, resumiendo, que no se les puede dar perlas a los chanchos (es decir: los latinoamericanos son chanchos y estúpidos, no sirve darle las perlas del lucro, las van a desperdiciar), por eso las cosas no anduvieron, es culpa de la gente (lo mismo que el sistema feudal, estaba imbuido de las Santas Ideas de la Conmiseración Cristiana, así que si hubo que reemplazarlo por otro sistema debe haber sido porque la gente no servía, no porque no era justo y puro).
d) otra variante es la que le escuché decir en su programa a Mariano Grondona, un consecuente defensor de los Comunicados: parapapán pan chincha, parapapán pan chincha, Comunicaaado de las FUEEERZAS ARMAADAS DE LA NACIÓN (no se referían al diario ‘La Nación’ sino a nosotros que constituimos la Nación, pero quizás me equivoque, porque con su accionar se parecían más a Las Fuerzas Armadas de ‘La Nación’ que de la Nación, y hoy, por ejemplo, el diario es más jodido que algunos sectores de las Fueeerzas Armaadas), parapapán pan chincha, parapapán pan chincha NÚMEROOO CIENTOUUNO (¡y vaya que lo sentíamos!). Qué dijo Don Grondona (importante dirigente de la AFA -Asociación de Fuerzas Anticientíficas-): “Argentina estuvo de fiesta, hubo despilfarro, bueno, ahora hay que pagar los platos rotos y los gastos de la fiesta” (por si alguien no lo recuerda, Don Ilustre Grondona -el que dice ser periodista independiente, aunque todavía no aclaró independiente de qué- es el autor del Comunicado 101, joven funcionario de la dictadura de aquél entonces, lo que no quiere decir que no pueda tener razón)

- A mí me duele todo, no entiendo eso de la fiesta en Argentina ¿dónde fue?
- Bueno, sí hubo una fiesta Y DE DISFRACES, con orgía y todo (aunque para la orgía había que tener invitaciones VIP). Hubo muchos disfraces. Algunos se disfrazaron de NERÓN, otros de SALVADOR DEL PUEBLO -el disfraz de SALVADOR DE LA PATRIA ya estaba un poco descolorido y hubo que indultarlo-, muchos de FUNCIONARIO DESARROLLADOR DEL LUCRO PRIVADO, algunos de EMPRESARIOS DEL LUCRO –estaban muy bien disfrazados, casi diría MACRIstralmente--, éstos “empresarios” parece que figuraron como los que pagaron los disfraces de los anteriores (previo pase mágico por el bolsillo de los que trabajan).

- ¿Y a vos te invitaron?
- No, pero me disfracé de mozo y me colé. Y así sirviendo una cosita y otra cosita, me las rebusqué. Tuve que laburar pero comí y tomé, no estaba para nada feo y no me quejo.

- ¡Qué lástima, yo no me enteré!
- Disculpáme, yo te vi ahí
- ¿A mí? ¡Pero si yo no tenía ni un mango para comprarme un disfraz!

- Vos no te disfrazaste, a vos TE disfrazaron.
- ¿A mí? ¿De qué?

- Te disfrazaron DE CULO, Simplicio, DE CULO, ¿por qué creés que te duele todo?

Como vino la mano ... de mandioca

1967 o 1968

Creación colectiva de Javier Arroyuelo, Rafael López Sánchez y Mario Rabey

El folleto de Mano de Mandioca I está aquí.

Para leer el capítulo sobre Mandioca en mis (contra) memorias ir aquí.


Chiquito le decía a Javier mi vieja (Dorita, la madre de los chicos). Lo de Mario Rabey Izq. era porque en una foto que había publicado una revista de esa época con una nota sobre los hippies argentinos, yo estaba a la izquierda de la foto y el epígrafe me mencionaba diciendo: "Mario Rabey Izq."

La imagen escaneada, como la mayoría de las de esa época, me la pasó Pedro Pujó. Nuevamente gracias, Pedro, y qué impresionante (y emocionante) recibir estos materiales de los archivos desclasificados.


Muestra de Aníbal Cedrón en el Borges


Uno de los dibujantes más notables de Argentina es Aníbal Cedrón.

Hasta el 10 de septiembre expone en el Centro Cultural Borges, en la esquina de Viamonte y San Martín.

Militante de la política y del arte; de la política como un arte; y del arte como política.



















En la muestra hay un autorretrato.

Pero para mí, el toro dibujado por Aníbal lo retrata muy bien (desde la metáfora, claro): valiente, a veces exasperado, aún herido sigue luchando.


Seguramente Aníbal y yo no estuvimos muchas veces de acuerdo en política.

Pero este dibujo me gusta mucho. En arte y en política. Hace referencia a varios hechos. Algunos, ubicados temporalmente en 1955: principalmente, el bombardeo que mató a cientos de civiles que transitaban ocasionalmente por la zona de Plaza de Mayo el 16 de junio.

Otro hecho referido es más continuo en el tiempo: la coalición militar-eclesial y su papel siniestro en nuestra historia.



Sacco y Vanzetti

Ayer 23 de agosto se cumplieron 80 años de la ejecución de los inmigrantes italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, quienes fueron condenados a muerte por una corte en Massachussets y luego declarados inocentes en 1977 (cincuenta años después) por el Gobernador de ese Estado.

Pueden encontrar una reseña de los hechos en http://www.elortiba.org/foro/viewtopic.php?t=3923
y un video en homenaje en:
http://es.youtube.com/watch?v=DrxqJyL9fG4

En youtube hay también más videos de interés sobre el tema.

22 de agosto de 1972 - Masacre de Trelew


Hace 35 años, diecisés jóvenes que entonces tenían mi edad, que se habían alzado en armas contra una dictadura militar, fueron asesinados a mansalva en Trelew.
En la foto, algunos de ellos.
Este es un homenaje, un recuerdo y una invitación a la reflexión.

Se acerca la primavera - hippies en 1967

Y me acuerdo de ese invierno y esa primavera de hace cuarenta años, en 1967. En esos días, Pipo Lernoud, Hernán Pujó y yo invitamos a un encuentro en la Plaza (¿San Martín, Francia?), donde nos juntamos lo que los diarios llamaron "hippies argentinos"

Teresa Bogdan y Sergio Makaroff ensayando Hair, 1971

Pedro Pujó me mandó esta foto de sus archivos desclasificados. Clarin, 20 de abril de 1971

(Teresa había sido mi primera pareja importante, allá por los tiempos de Mandioca -la Madre de los chicos-, en 1969-70)

Gracias Pedro y un abrazo

Migrantes, fronteras, territorios: un intercambio con Jorge Stange

Con la debida autorización de mi ex compañero de Colegio (y gran actual compañero por correspondencia electrónica) Jorge Stange, reproduzco aquí una secuencia de mails que intercambiamos hace algunos días. El último mensaje (hasta ahora) de esta serie puede verse aquí (linkear). Los mensajes anteriores son los cuatro que siguen a esta entrada.

Mail de Jorge Stange a Mario Rabey

Lunes 6 de agosto

RE: [la66] RE: +fotos piqueteras 2

Mario:

Ahora que leo tu respuesta me doy cuenta de otra cosa.

Si una sociedad tiene una organización económica donde una persona sólo puede vivir de la riqueza que genera, ¿que problema hay en que vengan inmigrantes de la ralea que sea?, porque, si esa es la situación, sólo cabrían dos posibilidades:
1. Que el inmigrante sea pelotudo, holgazán, etc. etc. y por lo tanto no conseguiría medios de subsistencia (con lo cual o se moriría o volvería a su país de origen)
o
2. Que el inmigrante no sea nada de eso, con lo que viviría de la riqueza que él mismo generaría, así que no jodería a nadie (o, a la inversa, gracias a esa riqueza y la multiplicación que de ella hace naturalmente el mercado del lucro privado vivirían muchos, inclusive algunos que ya estaban viviendo en el país receptor de la migración)

Se podría aducir que en el caso 1 (baja ralea) antes de que vuelva a su país de origen o se muriera podría provocar un montón de estropicios. Bueno, si ese fuera el caso ¿qué mejor que darle documentos para tenerlo un poco más "truckeable", cobrar los impuestos que correspondan y, de paso, con esos impuestos, tener una policía más profesional, perdón, perdón quise decir un cuerpo de guardias de seguridad privados menos no-profesionales?

Por otro lado, si un inmigrante puede producir estropicios, parece razonable suponer que un no inmigrante también lo puede hacer, con lo cual habría que dedicarse a mejorar la sociedad para evitarlo, no a gastar recursos en evitar que entren inmigrantes.

Por supuesto, no me estoy refiriendo a una avalancha de inmigrantes que no puedan ser absorbidos en una sociedad en un tiempo razonable, pero si no es así, parece que los inmigrantes deberían ser bienvenidos. Por ejemplo: los inmigrantes que vienen no tendrían vivienda ¿qué mejor para la industria de la construcción? Se evitarían por ejemplo las burbujas especulativas inmobiliarias ¿no?

Así que, cuando se le tiene miedo a los inmigrantes, debe ser por algún otro motivo:
a) quizás porque se viva en una sociedad donde, por su organización económica, se pueda vivir sin generar riquezas
o
b) porque alguien pueda aprovecharse de los otros -en este caso los inmigrantes- para vivir mejor sin generar riquezas
(variante del caso a)
o
c) porque no se tenga una distribución adecuada de los recursos, en cuyo caso se tiene miedo de que algún 'trapizondo' se los quede
(lo que se podría aprovecharse para ver como se evita, porque, si eso fuera factible, también lo es para un no-inmigrante)
o
d) porque se vive en una sociedad que necesita discriminar, como la feudal
(y la inmigración, la raza, la religión o cualquier otra cosa es una buena excusa)
o
e) una persona nueva en esa sociedad -como un inmigrante- sólo se puede dedicar a joder
(eso sería muy grave, porque querría decir que en esa sociedad sólo podría permitirse el nacimiento de alguien cuando otro se muriera)
o
f) es una sociedad que no es conciente de sus problemas

En fin, antrolócogo, da qué pensar ¿no?
jorge stange

PD: No creo que no te den las neuronas, lo que sí puede suceder es que no te dé el tiempo o la paciencia.

Mail de Mario Rabey a Jorge Stange

Enviado el: Domingo 5 de Agosto de 2007 13:51

Para: Jorge Stange

Asunto: [la66] RE: +fotos piqueteras 2

Jorge, muy buena tu explicación. Si me dan las neuronas, haré un comentario todo lo pertinente que me salga.

De todos modos, empiezo por tus Posdatas:

A la PD1: A medida que voy escribiendo mi autobiografía, aparecen nuevos sargentos (y otras variantes de uniformados). Alguno me cagó a trompadas en una celda. Otros me atacaron en patota en un camino desierto. Algunos otros (sin uniforme) me dejaron sin trabajo algunas veces. Ay, como no consiguen enderezar mis ideas, siguen pegando.

A la PD2: Hay mucha gente, estimulada por diversos periodistas, que cree que los inmigrantes negritos de los países vecinos, no solamente vienen a quitarnos nuestros puestos de trabajo. Creen que vienen también, como en una versión más clásica de La Marsellesa "Égorger nos fils, nos compagnes". No piensan que son trabajadores honestos que vienen a participar en nuestra vida económica (y contribuir a copstruir economías supranacionales más viables), a través de fronteras que no deberían impedir el paso de los honestos (sino el de los delincuentes).

Hasta pronto, Mario

Mail de Jorge Stange respondiendo a Mario Rabey

El 5 de agosto, Jorge Stange escribió:

Mario:

Las fotos que envié eran sólo para contestar la idea de que los piqueteros argentinos son malos y groseros porque cortan el tránsito (quizás no tengan razón, pero no porque cortan el tránsito, quizás tengan razón, pero nuevamente no porque cortan el tránsito ¿y si lo dejaran de cortar? tampoco pasarían a tener razón o a dejar de tenerla). Lo que intento que se vea es que hubo y hay piqueteros en todas las latitudes (lo que debería ser fácil de entender porque el piquete es sólo una forma de luchar).

Si a alguien no le gustan los piqueteros argentinos, no tiene más remedio que decir por qué motivo esencial no le gustan, no recurrir a un argumento emocional cualquiera.

A mí en estas conversaciones muchas veces me da la sensación que se procede en forma aristotélico-marketinera: primero se elige qué es lo que gusta o no, y luego se empiezan a buscar argumentos racionales (o pseudoracionales) para justificar por qué no gusta o porque sí gusta.
A mí me parece que se debe proceder a la inversa: se deben analizar los hechos y después juzgar (y por esos hechos, no por cualquier cosa) y además, las razones que se invocan, aplicadas a casos opuestos deben producir los mismos resultados (sino las razones que se invocan no son las causas que producen los efectos que se analiza) -ojo: no estoy diciendo que no haya retroalimentación, es decir que los efectos no influyan en las causas, ni tampoco que la forma como algo se hace no tenga ninguna relación con lo que se hace, y a veces en forma muy íntima-.

Como no sé si alcanzo a transmitir lo que quiero transmitir (aquí a veces me tengo que detener para aclarar que estoy diciendo lo que estoy diciendo, no otra cosa, es decir, no estoy queriendo decir que mis interlocutores son tontos y no entienden -si así fuera diría eso y no lo que estoy diciendo-) digo, entonces, que como no sé si lo consigo transmitir voy a dar un ejemplo:

Si a mí no me gusta Martin Luther King que además hizo piquetes (interrumpiendo el tránsito),
si a mí me gusta Chávez y además su oposición venezolana hace piquetes (interrumpiendo el tránsito)
y si me gustan los piqueteros argentinos que también interrumpen el tránsito,
no es cierto que las cosas me gusten o no porque juzgo en función de la interrupción del tránsito
(me lo podré creer -y quizás, marketineramente, se lo podré hacer creer a otros- pero no es cierto).

Para ponerlo en blanco y negro (y no porque desconozca que existen las gamas de grises y los colores y la luz ultravioleta y la infrarroja) sino para tratar de explicar un poco más "descarnadamente" lo que estoy tratando de decir:

Si no me gusta Martin Luther King ni las interrupciones de tránsito y sí me gustan Chávez y los piqueteros argentinos, algo debo hacer para compatibilizar todos estos sentimientos.

Esa compatibilización no debiera pasar por negar los hechos (por ejemplo: ¡¡ los piqueteros argentinos están tan oprimidos que hasta tienen que recurrir a cortar el tránsito !!, ¡¡ Chávez es un héroe que tiene que pelear contra los groseros que le cortan el tránsito !! o ¡¡ Martin Luther King fue malo y grosero ¿vieron como instigaba a cortar el tránsito? !!, eso son sólo marketin-gadas, pero no constituyen demostraciones de nada).

Tampoco esa compatibilización debiera pasar por decir que los piqueteros argentinos nada tienen que ver con la oposición a Chávez y por lo tanto son incomparables (por supuesto que son dos cosas distintas, pero ambos cortan el tránsito y por lo tanto, en eso sí son comparables).

Así que el camino es arduo, mucho más arduo:

No se pueden sentir, al mismo tiempo, cosas contrapuestas, eso lleva a tener problemas personales.

Tampoco se pueden negar los sentimientos, también eso produce problemas personales.

Entonces ¿qué se puede hacer?

Bueno, me parece que lo que se puede hacer es usar los sentimientos y emociones para buscar la verdad, pero cuando se llegó a algo que parece ser la verdad, hay que juzgarlo sin los sentimientos. Si todo encaja y es coherente (lo que no quiere decir que sea cierto), buenísimo, sino deberé darme cuenta de que algo de lo que siento deberé abandonar y reacomodar lo que siento.

¿Cómo se hace? No tengo la más pálida idea (después de todo, como decía Mafalda, a los entusiastas nos basta con ser entusiastas no tenemos por qué solucionar los problemas).

En el caso hipotético de mi burdo ejemplo, desde un punto de vista no emocional, la compatibilización es bastante sencilla: sólo se trata de descubrir que los cortes de tránsito son bastante intrascendentes respecto de lo esencial que se está conversando (o que son independientes de lo esencial por lo que se debe juzgar) y por lo tanto no debe usarse como EL o UNO de los argumentos para "demostrar" lo que se cree (es justamente lo contrario de la posición marketinera que dice: si un argumento puede inducir o inclinar a alguien a que crea lo que decís -sea o no cierto- DALE NOMÁS).

Desde un punto de vista emocional, como dije, es más complejo porque para solucionar el problema hay dos posibles caminos (y eso implica elegir, ¡¡ a la mierda, esto se está poniendo muy pero muy difícil !!): uno es dejar de sentir lo que se siente sobre alguno o varios de los partícipes (Chávez, Martin Luther King o los piqueteros argentinos), el otro es dejar de sentir lo que se siente sobre los cortes de tránsito.

Por supuesto, lo más común es no solucionar el problema, por ejemplo negando la existencia de una contradicción, calificando al que dice algo (en vez de hablar de lo que se dice, se pretende hablar de quién lo dice), trocando la discusión sobre las ideas o hechos en ataques personales, provocando al que habla, mezclando cualquier otra cosa para confundir, etc. etc. etc. (es decir: lo que hacen los políticos en los que, artera o confundidamente, se deposita "la democracia").
Respecto de las políticas inmigratorias y raciales también suele pasar lo mismo: se pretende distraer la atención cambiando el tema a si un país tiene o no derecho a establecer soberanamente sus políticas al respecto, si tiene o no tradiciones sobre aceptar inmigrantes, si ... ... ... lo que sea, en vez de discutir si una determinada política al respecto es buena o mala, si reúne todos los requisitos necesarios en el trato a seres humanos (porque los inmigrantes, además de inmigrantes, son seres humanos, a pesar de ser inferiores por el sólo hecho de tener que "escaparse" de su país), etc.

Alemania es un gran país, disciplinado, organizado, ha tenido y tiene grandes pensadores, intelectuales y artistas (también ha hecho cosas indeseables como haber engendrado a los ancestros del que escribe), es un gran país y tiene independencia y soberanía, debe haber tenido una muy buena política industrial para llegar donde está y puede establecer otras políticas (y tiene el derecho de hacerlo).

Ahora bien ¿qué tiene que ver eso con la defensa de la política de inmigración y racial que aplicó el régimen nazi? A mi juicio, nada, la política nazi al respecto es buena o mala de por sí, no por todo lo que se quiera mezclar para evitar un juicio justo e independiente de otras cosas. Tampoco se puede acusar a alguien de "anti-alemán" porque no está de acuerdo con esa política nazi (esto, por supuesto, es lo que hacían los nazis para confundir con su propaganda).

Quizás sea posible que si un país ha basado parte de su acumulación de riqueza en la inmigración forzada de seres humanos de otra raza para explotarlos económicamente y les ha negado, por las mismas razones de explotación económica, sus derechos durante casi doscientos años, queden resabios legislativos, costumbres, hábitos o creencias de aquellas épocas (tené en cuenta que estoy hablando de hace muy pocas décadas).

Quizás como en Argentina las tradiciones son distintas (tené en cuenta que hasta se protegió a los inmigrantes nazis) no nos demos cuenta de que esas cosas pueden estar sucediendo.

No me considero en condiciones de dilucidar esta posibilidad pero vos que sos antropólogo (es decir, alguien versado en los polos de los antros) quizás me puedas aclarar esta duda.

¿Todo esto para decirte que te estoy agradecido por tus recomendaciones sobre cómo compartir fotos?
Bueno, los sábados a la tarde, por mi casa brotan los juncos, su aroma se me va al "celebro" y se me entremezclan las "nourenas".
jorge stange

PD1: Me parece que todavía estás necesitando muchísimas cachetadas de sargentos de policía para poder enderezar tus ideas por el camino bueno y ancho (tu blog dixit)
PD2: Stamo tutti fregatti, stamo (me refiero a eso de darle documentos a los bolitas, paraguas, perrunos y otra gentuza de baja ralea):
Ils viennent jusque dans nos bras à voler notre travail et bonheur, ils viennent ¿N'est pas?

Un mail de Mario Rabey a Jorge Stange

Migrantes despojados de sus derechos humanos en US(ofN)A

De: Mario Rabey

Enviado el: Miércoles 18 de Julio de 2007

Hola Jorge, me parecen fantásticas tus fotos del 1º de mayo de los inmigrantes despojados de sus derechos humanos en US(ofN)A (por empezar, el derecho a la identidad, al trabajo, etc.).

En Argentina, desde hace tres años les damos documentos a todos (bolivianos, paraguayos, peruanos y +). Últimamente, además suelen tener trabajo. Bastante digno, -especialmente en la construcción, que ahora abunda-, salvo cuando caen bajo la semiservidumbre en algún tallerzuelo clandestino, que forma parte de las redes de fabricación, vía maquila interna, de las "ropas de marca" (marcas no argentinas, en general, y muchas norteamericanas).

un abrazo,

mario rabey

De San Martín a Trelew

Bueno, ya pasó el 17 de agosto y el cumpleaños del General José de San Martín, el Padre de la Patria.

(Sensación extraña: no recuerdo haber escrito antes "el Padre de la Patria"; si acaso, fue en una composición escolar. Esta es una composición neo-escolar)

Como todos sabemos, el General-Padre luego cruzó los Andes al mando de su ejército, libró tres batallas de las cuales gano dos. Y los realistas se fueron de Chile. Mientras tanto, Güemes y sus Guerrillas Gauchas entretenían a los realistas desde Salta hsta Tarija.

Luego vino lo de Perú y el abrazo de Guayaquil entre los dos grandes de Sudamérica: Bolívar (el otro Padre de la Patria) y San Martín (van por estricto orden alfabético). Como hace unos días en este grupo circuló un mensaje donde se descalificaba a Don Simón Bolívar, en este mensaje expreso el desgravio al gran prócer venezolano y continental.

(nuevamente encuentro una sensación extraña, esta vez al escribir "prócer": evidentemente sigue la composición neo-escolar)

Finalmente, un ejército sudamericano al mando de Sucre se vino para el sur, hasta el Alto Perú, y los ejércitos realistas fueron finalmente derrotados.

Seguramente, en medio de tanto patriota había algunos pícaros, que hacían sus dinerillos. No había scaneres en esa época y las aduanas seguramente eran mucho más precarias.

Pero lo grave no eran entonces, como ahora, las pequeñas picardías frente a los inmensos patriotismos (inmensa es Latinoamérica). Lo grave fue lo que vino: entonces, se instalaron varios gobiernos neo-coloniales, como el de Bernardino Rivadavia que se ocupó de fabricar la primera deuda externa, la madre de todas las deudas externas: ¿recuerdan la Ley de Enfiteusis y el préstamo de la Baring Brothers Co?.

Y así fuimos llegando hasta el Siglo XX.

Y mañana, 22 de agosto, se cumple un nuevo aniversario de la "Masacre de Trelew".

Espero que podamos reflexionar sobre tan infausto aniversario, donde militares no-patriotas, anti-patriotas y huevo-incubado-de-la-serpiente mataron a 16 guerrilleros.

Eso fue en 1972, en ese año y para esa época yo estuve en Chile, ¡qué impresionante!, ver como las "contradicciones en el seno del pueblo" (cfr. Mao Ze Dong, el chino) iban minando al gobierno socialista de Allende.

¿Hasta cuándo se repetirá la mala historia?

Dorita, la futura madre de los chicos, ca. 1935

Una foto hermosa de mi vieja, Dorita Loyber, cuando todavía no habíamos nacido ninguno de los cuatro hermanos. Laura Rabey nació en diciembre de 1936, Eduardo Rabey en diciembre de 1938, Jorge Rabey en enero de 1943. Y yo, Mario Rabey, en abril de 1949.

Hay más fotos de la familia, en flickr

Proclama y dos Cartas de José de San Martín (fragmentos)

Proclama de José de San Martín al Ejército de los Andes
Mendoza 1819

(…) “Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene á atacarnos: sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos á desengañarlos. La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de coraje”.


Carta de José de San Martín a Juan Manuel de Rosas
en respuesta a la agresión imperialista de Francia e Inglaterra
Junio de 1839

(…) “pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonia ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.


Carta de José de San Martín a Bernardo O`Higgins
sobre Bernardino Rivadavia

(…) a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto de América con su infernal conducta; si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mí honor ha sufrido de estos hombres, pero es necesario enseñarles la diferencia que hay de un hombre de bien a un malvado”.

Cristina Fernández de Kirchner

Discurso de lanzamiento de su candidatura presidencial


La Plata, julio de 2007


En este mismo lugar, hace exactamente dos años, convocábamos a los hombres y mujeres de la provincia de Buenos Aires. La convocatoria era para incorporar definitivamente a esta Provincia al proyecto que el presidente Kirchner inició el 25 de mayo de 2003.

Había cuestionamientos al rumbo que habíamos emprendido. Un Presidente con apenas el 22 por ciento de los votos –no me voy a cansar nunca de repetirlo-, más desocupados que votos, en un momento de la Argentina en el que parecía que el país se nos desintegraba en las manos y a dos años de comenzar esta gesta, había cuestionamientos al rumbo: derechos humanos, relaciones de Estado y mercados, cómo se posicionaban los poderes el Estado frente a los poderes de la economía, cómo construíamos un proyecto en el que volviera a ser el pueblo el eje central. Había cuestionamientos, casi jaque mates que pedían para este Presidente y desde aquí, convocamos a millones de bonaerenses para incorporar a la Provincia a ese proyecto.

El 23 de octubre -siempre octubre, parece que nos persiguiera octubre- el pueblo de la Provincia y el pueblo de la Patria confirmaron el rumbo que habíamos iniciado y hoy, a cuatro años de gestión, ese rumbo se ha profundizado.

No quiero en el día de hoy venir a hablar de cifras, ya vamos a tener tiempo de hacerlo de aquí al 28 de octubre, ya, por otra parte, las conocen y las viven muchísimos argentinos, la disminución de la desocupación, el desendeudamiento, el crecimiento de la actividad económica, de las fuentes de trabajo, de las exportaciones. Números fríos, pero que en lo concreto significan una incorporación a la vida de millones de argentinos que se habían caído y estaban de la mano de Dios definitivamente. (APLAUSOS)

No quiero venir a hablarles de cifras, quiero venir a hablarles de lo que considero las tres construcciones basales, casi fundacionales de estos cuatro años y sobre las que vamos a construir la Argentina que viene, la Argentina del Bicentenario. Sobre esas tres construcciones quiero hablarles esta tarde en esta mi querida ciudad de La Plata. Quiero hablar de la primera construcción, que más que construcción es una reconstrucción del Estado constitucional democrático en la República Argentina. Hemos reconstruido el sistema en la toma de decisiones que fija la Constitución Nacional para sus tres poderes del Estado, no es una cuestión menor; había clara percepción en la sociedad desde hace ya varias décadas que quienes ocupaban el sillón de Rivadavia no podían o no querían representar el interés del conjunto. Había una clara intuición popular que por presión, de sectores, de grupos económicos, de grupos de presión o tal
vez por decisión, quien ocupaba ese sillón no era realmente quién tomaba las decisiones.

Esto llevó a un deterioro de la institución presidencial insoportable casi para un sistema representativo y republicano. Ni qué hablar de ese Poder Legislativo que también, por defección, por presión o por corrupción, podíamos ver que en lugar de votar las leyes que merecíamos y necesitábamos los argentinos, se votaba porque lo pedía el Fondo, porque un ministro quería la BANELCO o porque los militares habían salido a la calle. (APLAUSOS)

Ese poder que también dejó de representar los intereses populares contribuía al deterioro de la confianza en el sistema representativo de la Argentina. Ni que hablar del último componente, la Corte, esa Corte que la vimos expuesta en todo lo que constituyó como convalidadora de la depredación contra el Estado nacional. Lo pudimos ver los legisladores que en el Senado de la Nación tuvimos que juzgar a los miembros acusados por la Cámara de Diputados y veíamos cómo se desentrañaba la trama de un Estado silente, donde por connivencia entre funcionarios del Ejecutivo, silencio del Legislativo y convalidación de la Corte, se intentaba despojar de cifras
millonarias al Estado, lo pudimos ver claramente.

Hoy, hemos reconstituido el sistema de decisión del Estado democrático constitucional. El Poder Ejecutivo, quien preside la República Argentina, toma las decisiones de acuerdo con sus convicciones y a lo que le prometió a la sociedad cuando se sometió al voto popular. (APLAUSOS)

Hoy, los legisladores votan de acuerdo con el rol constitucional de oficialistas u opositores. Porque hace dos años aquí, quienes vinimos a pedir el voto como representantes de la provincia de Buenos Aires, lo hicimos para apoyar las políticas de un gobierno que considerábamos estaba mejorándole la calidad de vida a millones de argentinos. (APLAUSOS)

Entonces, cuando ocupamos nuestras bancas, estamos cumpliendo ese mandato popular y ese rol constitucional, del mismo modo que los opositores lo cumplen votando en contra.

No pretendo dar esta tarde dar una lección de Derecho Constitucional, pero simplemente quiero hablar de cuestiones que tienen que ver con la calidad institucional en serio de un país. Porque, tal vez, como en ninguna de las otras actividades y problemas que hemos tenido los argentinos, como en el caso de los derechos humanos, se patentice con mayor dramaticidad ese abandono de los roles constitucionales. El fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia al decretar la nulidad de los indultos (APLAUSOS), viene conjuntamente con las declaraciones de nulidad de las Cámaras y de inconstitucionalidad de la obediencia y del punto final a cerrar un ciclo en la
República Argentina.

La reconstitución del Estado democrático constitucional no es una cuestión menor. Leyes que habían sido arrancadas a un Poder Legislativo por presión: indultos, que lamentablemente ni siquiera por presión, sino lo que es más lastimoso, por decisión, habían sido afirmadas convalidando ese círculo de impunidad que nos colocaba en la Argentina en lo que yo he denominado en numerosos foros internacionales “la etapa predemocrática de la República Argentina”.

Porque puede haber impunidad, porque alguien que ha cometido un delito no sea castigado porque ha podido evadir la acción de la Justicia, pero aquí era mucho peor, aquí la impunidad había sido consagrada desde los propios poderes del Estado, con lo cual nos remitía a una sociedad predemocrática. Restituir y reconstituir ese sistema constitucional, recuperar los roles de los poderes del Estado, no era entonces una cuestión únicamente programática o de convicciones. Obedece, puntualmente, a poner en vigencia ahora y para siempre el texto de la Constitución Nacional Argentina, que es de lo único que no debemos apartarnos los argentinos.

Digo todo esto porque, curiosamente, cuando en la República Argentina legisladores reconocían públicamente que votaban leyes por pedido del Fondo, cuando se reconocía que se arrancaban impunidades por la fuerza de las armas que el pueblo había depositado en la calle, peor aún, cuando en la etapa de la dictadura militar la única división de poderes que conocían los argentinos eran la Fuerza Aérea, el Ejército o la Marina, ahí no escuchaba a nadie de los que hoy en letra de molde nos hablan de calidad institucional, hablar de calidad institucional. APLAUSOS)

Por eso, sostengo con la Constitución en la mano, que nunca como ahora hemos recuperado los roles que la Constitución asigna a presidente, legisladores y magistrados de la Justicia. (APLAUSOS)

En la Argentina que viene, esta construcción debe ser profundizada. Un Poder Ejecutivo como el brazo de gobernación y administración del Estado que deberá impulsar planificación estratégica a mediano y largo plazo; un Poder Legislativo que también deberá calificar el debate despersonalizando la discusión, abandonando la competencia de agravios y poniendo ideas, programas y, fundamentalmente, la responsabilidad desde donde habla cada uno.

Porque uno escucha muchas veces discursos, expresiones, valoraciones de gente que ha tenido la oportunidad de gobernar la República Argentina por el voto popular y han fracasado estrepitosamente. Esto no los convierte en parias de la política o que no puedan opinar, pero por favor, humildad y reconocimiento desde el lugar donde se opina, porque la historia lo merece y los argentinos también. (APLAUSOS) La calidad institucional no solo es responsabilidad de un gobierno, es responsabilidad también de la oposición y en el sector privado también, esa calidad institucional se expresa en sus empresarios, en sus dirigentes sociales, en las empresas periodísticas. Calidad institucional en todos los mostradores y a todas las puntas, no de un solo lado. Esto es lo que significa la profundización de ese Estado democrático y constitucional.
(APLAUSOS)

Es esa primera construcción, instrumental, porque, en definitiva, una forma de gobierno es el instrumento para que la política pueda llegar a la sociedad, hacerse carne en la sociedad y mejorar su calidad de vida. Esa es, por lo menos, la concepción por la cual ingresé en esta misma ciudad, hace muchos años, a la política.

Y de esta primera construcción de carácter institucional e instrumental, quiero pasar a lo que yo considero una construcción esencial: la del modelo económico y social y tal cual lo dijimos aquí hace dos años, presentamos un modelo económico-social porque no concebimos a la economía como algo diferente a la sociedad.

Reiteramos, los problemas de miseria, de inequidad, de desocupación, no se arreglan desde un ministerio de Asuntos Sociales, en todo caso sí sirve para paliar la situación. La situación, la vida de los argentinos se arregla o se desarregla desde la economía, es la historia trágica y reciente. (APLAUSOS) No es concepción dogmática, no es idea extravagante, es dato empírico de la realidad, experiencia trágica de todos los argentinos. Y este modelo de construcción económica y social que yo defino como un modelo de acumulación y de inclusión social, es la contracara de la economía y modelo de transferencia de recursos y riquezas que operó durante el modelo neoliberal de los años 90: acumulación contra transferencia. (APLAUSOS)

Por eso millones de argentinos se caían del aparato productivo y permítanme detenerme en esto de un modelo de acumulación. No es la primera vez que la Argentina plantea un modelo de acumulación. Tal vez el primero haya sido el de la Argentina del Centenario, exactamente por esas casualidades de la historia, cuando la generación del 80, casualmente Dardo Rocha, de esta Ciudad, es un producto de esa generación, de esa Argentina que quería convertirse en granero del mundo y que había puesto en lo agrícola y en lo ganadero su fuente de acumulación y de riquezas, que colocó al país en un posicionamiento internacional importante pero que al mismo tiempo por la propia actividad, al no generar puestos de trabajo, también generaba miserias en las clases populares.

Finalmente, se desplomó allá en el 30, producto de los ciclos económicos internacionales, y luego el intento de sustitución de importaciones del peronismo, trunco, por el golpe y la incomprensión, creo yo, de las burguesías nacionales. No me canso de comparar el desarrollo de Brasil con nosotros, cuando veo a la industria aeronáutica brasilera, con su EMBRAER, entrar al mercado de los Estados Unidos. Ellos entraron en esta investigación tecnológica después de lo que lo hizo el peronismo, en las décadas de los años 40 y 50, y miren dónde están ellos. (APLAUSOS). Un proyecto diferente, una burguesía que concebía sus intereses con los del país,
aquello que quedó trunco y que luego el desarrollismo intentó también en esa maquinaría infernal de interrupciones institucionales, que provocaron la decadencia de todos los argentinos, hasta el modelo neoliberal de transferencia de los años 90, hasta el que estamos implementando ahora.

Esto que puede sonar a un intento de clase de economía no tiene nada que ver con eso, es simplemente tratar de explicarles a todos los argentinos, a todas las argentinas cuál es la razón por la cual han descendido drásticamente los índices de desocupación, cómo hemos podido desendeudarnos, cómo hemos podido otorgar mejoras salariales, cómo ha podido mejorarse la situación de los jubilados, cómo hemos podido desembarazarnos del Fondo Monetario Internacional (APLAUSOS).

No hay misterios, argentinos, es el modelo económico de claro perfil industrialista y también sobre esto creo que tenemos que dar algunas precisiones porque también durante muchísimo tiempo - los argentinos parece que fuéramos expertos por allí en plantearnos falsas contradicciones, que nos frustran y nos hacen fracasar - hubo una aparente contradicción entre economía agrícola ganadera o economía industrial, entre mercado interno o exportación. Hemos roto los tabúes, hemos demostrado que podemos tener una economía con una muy buena, casi récord producción agrícola, un proceso de reindustrialización, que ha permitido que descienda el índice de desocupación y aumenten las exportaciones y al mismo tiempo los argentinos han mejorado su calidad de vida.

Los indicadores sociales así lo demuestran y al que no le gusten los indicadores sociales, los invito a que vean cómo la gente ha vuelto a consumir. Es cierto que todavía nos falta, es cierto que todavía hay franjas de pobreza, de inequidad pero estamos mejorando con mucho esfuerzo la calidad de vida de todos los argentinos. La diferencia exacta yo la veía, hace pocos días, cuando lo acompañé a usted Presidente, a un pequeño pueblo del sur de la provincia de Santa Fe, “Las Parejas”, un pueblito en el que Kirchner había ido en el año 2002, cuando era candidato. En esos momentos, ese pequeño pueblito del sur santafecino, tenía uno de los índices de desocupación más altos del país, casi un 30 por ciento. Hace dos días fuimos a inaugurar una muestra de máquinas agrícolas ganaderas, metalmecánica, hoy la desocupación en “Las Parejas” es de 0 por ciento y falta gente para trabajar. (APLAUSOS).

Y quiero utilizar un ejemplo excelente, que dio el Gobernador Obeid, ese día, cuando comparó lo que producía, cuál era el ingreso de una tonelada de grano, también rico es el sur santafecino como productor de grano y cuánto producía una tonelada de esos hierros argentinos a los que se les incorporan tecnología y valor agregado. Una tonelada de grano, 300 dólares; una tonelada de valor de trabajo argentino, incorporado trabajo industrial, 10 mil dólares. Los 9.700 dólares son salarios de argentinos, es trabajo argentino, es valor agregado argentino. (APLAUSOS).

Significa, entonces, que este modelo de perfil industrialista, pero con matriz de acumulación diversificada porque también tenemos que aprender de la historia vieja y reciente, la primera, la que les contaba, cuando una clase dirigente nacional había elegido un único instrumento de acumulación: la producción agrícola ganadera y un cambio en el ciclo económico internacional nos quebró.

Y la otra cuestión, que tenemos que aprender de la historia reciente, es que hasta hace muy poco tiempo la teoría de la dependencia establecía que quienes producíamos “comodities” íbamos a estar siempre dependiendo de los que producían valor agregado. Se han revertido los términos del intercambio porque lo que tenemos que aprender, quienes tenemos responsabilidades institucionales, quienes aspiramos a conducir la vida de los argentinos, es a no tener las cabezas cerradas, a entender que nada es inmutable, sólo la muerte es inmutable. Las cosas cambian y hay que tener la inteligencia de aprender con los cambios y saltar para arriba y para adelante. Esta es la responsabilidad que tenemos quienes solicitamos el voto popular.

Esta Argentina que hoy tiene nuevas esperanzas de que una vida mejor sea posible y entonces se necesita que este modelo, en esta Argentina que viene, también sea institucionalizado. Las elecciones a Presidente no pueden ser más una ruleta rusa para los argentinos, donde si gana uno vamos para allá y si gana el otro, vamos para el otro lado. Esto no lo tolera más ni el país, ni la sociedad, ni la historia. (APLAUSOS).

Necesitamos no jugar más a la ruleta rusa, necesitamos darle un rumbo perseverante y ahondar nuestros esfuerzos y nuestro trabajo en ello y en esa institucionalidad hay roles que cumplir: el Estado abordando la planificación estratégica en materia de infraestructura logística y social en educación porque durante mucho tiempo en la Argentina discutimos acerca del financiamiento de la educación, que no podíamos mejorar la educación porque no había plata. Ahora este modelo de acumulación ha hecho crecer el presupuesto educativo a cifras nunca vistas, comprometiéndonos que al 2010, en el Año del Bicentenario, vamos a tener 6 puntos del Producto Bruto Interno, destinados a educación. (APLAUSOS). Yo creo que vamos a llegar antes, pero entonces, argentinos, ya no vamos a tener más excusas, vamos a necesitar mejorar entonces la calidad de la educación porque tenemos que darle innovación tecnológica a todo lo que estamos haciendo y entonces el rol de la educación en la preparación de ciudadanos y ciudadanas para el mundo que se viene es vital.

También proponer en esta institucionalización de modelo para evitar lo que les decía, hace unos instantes, un acuerdo: el diálogo social en la Argentina, en el cual tenemos una rica historia empresarios, trabajadores y la pata del Estado que redirecciona y garantiza las condiciones macroeconómicas de no endeudamiento, de superávit fiscal primario, de superávit comercial, de tipo de cambio competitivo, de reservas suficientes para evitar cualquier cimbronazo.

Esas condiciones macroeconómicas no pueden ser solamente de un Gobierno o de un presidente de turno, tienen que ser patrimonio de todos los argentinos, y tiene que ser institucionalizado. (APLAUSOS).

Yo veía en un acuerdo donde empresarios y trabajadores podamos acordar, junto al Estado, cuáles van a ser las metas a mediano y largo plazo. No solamente discutir precios o salarios, fijar el modelo en que vamos a trabajar o producir porque es lo que más le conviene al país. Este acuerdo institucionalizado es lo que va a garantizar, entonces, la novedad del cambio, que es precisamente seguir en una misma dirección evitando esos cimbronazos de un lado al otro que este país, nuestro país tuvo durante las últimas décadas y que nos dejaron al borde de la extinción social. Esto requiere no solamente un Estado, sino también empresarios que no tienen porque ser buenos. Yo no quiero empresarios buenos y sensibles, quiero empresarios inteligentes y que sepan contar (que sea en ese orden), primero inteligentes porque algunos solamente saben contar y entonces se aferran a proyectos o economías casinos y burbujas, que tienen poca sustentabilidad en el tiempo y que finalmente hacen que el conjunto se desplome.

Es por eso que esta segunda construcción de este modelo económico de acumulación, con inclusión social, es la única manera en que concebimos al crecimiento. Ya conocimos el crecimiento de la década de los 90, donde crecía la economía y la gente se caía, el país desaparecía. Algunos creyeron que habían desaparecido los sindicatos y se alegraban. No se habían dado cuenta que en realidad lo que había desaparecido era el trabajo, en la República Argentina, y cuando se dieron cuenta era demasiado tarde, como ese verso de Bertold Brecht. (APLAUSOS).

Hace poco, cuando estuve en la OIT me tocó hablar después del empresario Juan José Cuevas, que fuera el jefe, por así decirlo, de la central empresaria española protagonista del milagro de crecimiento que hoy tiene España, 30 años estuvo al frente de la central empresaria, encabezando la construcción de ese modelo de acumulación. Hablaba de la necesidad de tener centrales empresarias y sindicatos fuertes, que puedan negociar y apostar a un modelo de crecimiento. Él centraba en esto una de las claves del secreto del modelo español.

Tenemos que aprender argentinos de nuestra propia historia, no para trasladar experiencias que normalmente son intransferibles, pero sí para aprender cómo podemos desde nuestra propia idiosincrasia, desde nuestra propia entidad, desde nuestra propia estructura económica social plantearle un modelo de vida a los argentinos. Los argentinos necesitan certezas, no se puede vivir levantándose todos los días pensando que va a perder el trabajo o que tal vez todo le vaya a salir mal. Ahí es donde quiero hablar de la tercera construcción, tal vez la más importante, porque es la más difícil, lo que yo denomino la construcción cultural, esa autoestima que los argentinos habíamos perdido, ese creernos los peores y que todo nos iba a salir mal, esa cultura del fracaso. El otro día leía que un importante ejecutivo de un banco español hablaba de la experiencia en Latinoamérica, y aquí especialmente en la Argentina, y decía no entender por qué el fracaso tiene tanto prestigio intelectual en estas regiones. Este solazarnos en que todo es negativo, en que todo va a salir mal, en que nada puede durar, en que todo es de corta vida, duración y alcance y que todo está mal; este querer que el otro fracase, casi reconociéndonos o regocijándonos en el fracaso del otro. No significa tampoco que tengamos que ser tontos voluntaristas, pero por favor, la autoestima y la reconstrucción de una cultura del esfuerzo y del trabajo tiene que ser el eje central de la Argentina que viene. (APLAUSOS)

Permítanme, quiero recurrir a mis compañeras de género, a las mujeres, formadoras de valores, la primera formadora de valores junto a su hijo. (APLAUSOS) Ustedes saben que nunca he concebido al género como un espacio de confrontación, lo considero ridículo eso, yo creo en el espacio del género como en un espacio de articulación y cooperación del otro. Ya la vida es demasiado dura y difícil como para buscar en quien es el compañero casi un contrincante. Nunca he concebido al género en estos términos, pero permítanme decirles que las mujeres tenemos algunas aptitudes diferentes, propias, no mejores ni peores, propias, diferentes. Estamos preparadas biológicamente para soportar el dolor, formadas culturalmente para enfrentar la adversidad. Todas sabemos que la vida es difícil, pero cuando se es mujer es mucho más difícil todavía, en la profesión, en la política, en la empresa, en el trabajo, en todo siempre es más difícil. (APLAUSOS) Estamos preparadas además funcionalmente para desarrollar actividades en simultáneo, en lo público y en lo privado, aún en las más altas esferas de decisión, siempre, en simultáneo.

No es casualidad que durante la dictadura hayan sido mujeres las que se pusieron pañuelos blancos en la cabeza para buscar a los desaparecidos políticos. (APLAUSOS) No es casualidad que luego, cuando los desaparecidos eran los desaparecidos sociales, hayan sido mayoría los hogares con mujeres solas al frente de las jefaturas del hogar, porque los hombres se habían ido.

Pero también quiero decir algo, esos millones de mujeres que han quedado solas al frente de sus familias, no es porque el hombre que se fue era malo, es la miseria lo que ha disuelto muchas veces a la familia en la República Argentina, el hombre está preparado culturalmente para proveer, para mantener, para proteger. Cuando queda sin trabajo se quiebra culturalmente, y entonces se va. Es a esas mujeres a las que yo convoco a la formación de estos valores, de la cultura del trabajo, del esfuerzo y de la perseverancia, porque en esto de trabajar y ser perseverantes hemos dado muestras sobradas. (APLAUSOS).

Quiero decirles argentinos, que además estas tres construcciones: de Estado democrático, de modelo económico de acumulación con inclusión social, de cambio cultural, de paradigma cultural, lo hemos hecho además desde aquí, desde nuestra casa, desde América Latina, sin la ficción del primer mundo, aquí en la región, donde tenemos identidad y pertenencia. No para negarnos al resto del mundo sino para reconocernos mejor y proyectarnos mejor también. (APLAUSOS).

Además argentinos, lo hemos hecho sin aporrear, sin palos. Yo recuerdo esa Argentina del primer año, de los primeros días, miles y miles de argentinos sin trabajo, cortando puentes, calles, miles. Hagamos ejercicio de memoria, ¿cuántas veces le decían a usted Presidente que había que proceder con mano dura reestableciendo el orden? Y usted apostó a una Argentina diferente, a una Argentina sin palos, a una Argentina donde nunca más un presidente se tuviera que ir o tuviera que adelantar las elecciones porque unos argentinos habían matado a otros argentinos. A eso apostamos, a la vida, a la canalización democrática de la conflictividad social. Argentinos, es mentira que alguien pueda hacer desaparecer la conflictividad social, basta mirar la historia, basta mirar el mundo, la conflictividad social hace a la esencia humana. Lo importante, argentinos y argentinas, es poder procesarlas y canalizarlas democráticamente, defendiendo la vida, defendiendo los derechos humanos de todos, claro que de todos. Hemos sufrido demasiado, apostemos una vez más a la vida y a la convivencia. (APLAUSOS)

Yo quisiera también, Presidente, decirle algo para finalizar, porque siempre he dicho que si tuviera que elegir alguno de los logros de estas construcciones, siempre he dicho que optaría por la construcción de la autoestima, de esa autoestima que usted les devolvió a los argentinos. Pero permítanme decirle que a esa autoestima que usted les devolvió a los argentinos también acaba de darle un gesto personal político sin precedentes. No es común en los tiempos que corren, ni en Argentina ni en el mundo, que alguien con más del 70 por ciento de opinión positiva, con más del 50 por ciento de intención de voto, y con las posibilidades de seguir, decida no hacerlo, no es común, no es común. (APLAUSOS)

Ese tal vez haya sido el cambio más importante, porque no es el cambio que tienen que hacer los otros, que siempre es más fácil demandarlo, es el cambio que cada uno de nosotros tenemos que hacer de las propias conductas. Usted lo había dicho, pero no se lo creían, se lo había dicho a periodistas, a políticos, a funcionarios suyos, a compañeros suyos. Yo veía cuando usted lo decía que lo miraban como se mira a alguien cuando uno piensa que es el presidente pero que en el fondo no le cree, así lo miraban. Y no era que desconfiaran de usted, tampoco es que quienes puedan ir a demandar nuevamente la voluntad popular, esté mal que lo hagan. No, no le creían porque ninguno, absolutamente ninguno hubiera hecho lo que usted hizo. Esto es lo que lo convierte en un gesto distintivo. (APLAUSOS)

Mariano Moreno, uno de mis próceres predilectos, mi favorito es Belgrano, Mariano Moreno hablaba de la autoridad del ejemplo, él hablaba de la autoridad del ejemplo; usted tiene autoridad, pero no porque se enoje, sino por lo que hizo y por lo que hace, esa es la autoridad, la de la propia conducta. (APLAUSOS)

Tampoco se la crea, no es un héroe, pero tampoco es un hombre común, por más que usted tenga la sincera vocación de ser un hombre común, y no desde ahora, desde que lo conocí es un hombre fuera de lo común, absolutamente. Y ahora, a más de 30 años, me lo viene a confirmar una vez más la decisión y la compresión política del mundo, de la sociedad y de las necesidades de ejemplos que tenemos los argentinos. (APLAUSOS) Quiero, para terminar, agradecerles a todos ustedes su presencia aquí, agradecerles también a los millones y millones de ciudadanos argentinos que nos acompañan, que creen, que confían, no en nosotros, sino que vuelven a confiar en ellos mismos de que un país diferente es posible. No solamente lo queremos sino que nos lo debemos como argentinos, un país diferente. Esto es lo que allá por el 2003 planteábamos, un país en serio, un país normal, un país en el cual volvamos a reconocernos todos y cada uno de nosotros.

Por eso en esta tarde, mi queridos ciudadanos, les quiero agradecer profundamente. Y a usted Presidente decirle que los argentinos no lo van a olvidar, lo único que espero, y permítanme un ejercicio de egoísmo personal, todos somos un poco egoístas, espero que no lo extrañen demasiado.

Muchas gracias argentinos, muchas gracias argentinas, fuerza, podemos, miren adónde estamos y miren de dónde venimos. Vamos a poder, si pudieron nuestros próceres con tan pocos elementos, como no vamos a poder hacerlo nosotros. Con fuerza, con convicción, con coraje, por la Patria, por la Argentina, por nosotros mismos. Muchas gracias y hasta siempre.

MIGRANTES, FRONTERAS, TERRITORIOS

los migrantes internacionales como habitantes de espacios supranacionales

apunte preliminar

En medio de un debate sobre migraciones internacionales, me voy a explorar brevemente algunas cuestiones conexas -a la de la migración intenacional-, para mirar desde otros ángulos estas cuestiones.

En primer lugar, están las fronteras. Internacionales o sea entre dos -o tres naciones, como en Iguazú-. Pero las naciones muchas veces son muy recientes -otras veces no, son milenarias como India, China, Tibet-. Otras veces las naciones incluyen otras en su interior (que pueden ser comprendidas por más de una nación incluyente, como en la anterior Yugoslavia). A veces por la fuerza, como Tibet en China. Además está el caso de las supra-naciones, como la Unión Europea, donde las fronteras internacionales son blandísimas, especialmente en lo que hace a las migraciones. Por ejemplo, si un extra-Unión europea (como un georgiano o un azeibeidjano) entra en Polonia, luego pasa de nación en nación adentro de la Unión sin exhibir documentos.

Entonces, las naciones son -y seguirán siendo- muy distintas entre sí. Y seguirán cambiando. Las fronteras también.

Una vez estaba en una ciudad llamada Birganj en el sur de Nepal. Cruzamos la frontera con la India, que no se sabía bien dónde estaba (ni la frontera ni la India). Lo que había era lugares para estacionar camiones, camionetas, rikshaws, carros de mano parea cargas, taxis, moto-taxis, motobuses, buses -y me quedo corto en la enumeración de tipos de vehículo. Y había una ruta que atravesaba "la frontera" (que es una línea en el mapa). Caminando, entramos en una ciudad de la India, que se llama Raxual. Por ahí, al lado de la ruta, había una especie de puesto con uniformados de la India (del lado de Nepal no había visto nada). A mí, pelirrojo, me llamaron, creo que mostré mi documento y hablamos -en inglés, que es la lingua franca de la India, donde se hablan decenas de lenguas y cientos de dialectos diferentes-. A Fabiola, morocha, no le prestaron la menor atención. A través de la "frontera", pasaban multitudes que recorrían la carretera, incluyendo cientos y cientos de los más diversos vehículos. Por ejemplo: un rickshaw donde estaba sentado un elegante hombre joven vestido de traje blanco, que fumaba ostensiblemente marihuana. Eso es lo que se llama, técnicamente, una "frontera porosa". Y los que transitan a través de la frontera no son "migrantes". Son "transeúntes". Por supuesto que debía haber muchísima gente viajando entre los dos países. Por ejemplo, llevando niñas para ser vendidas, como esposas o como prostitutas. O también a casarse en un arreglo menos violento, junto con toda su parentela. Otros ejerciendo una gran diversidad de actividades comerciales: desde las más concentradas y capital-intensivo (en grandes camiones fabricados por la empresa india Tata, que todos conocemos, con sus motores Mercedes Benz de Alermania, camiones que se ven por la mayor parte del Asia oriental), hasta las más dispersas y trabajo-intensivo (en carritos de tracción humana). Desde las de escala más local, para el pequeño territorio formado por las dos ciudades y su área rural inmediata, hasta las más trasnacionales.

Un territorio -con bastante homogeneidad ecológica y una identidad cultural diversa pero consistente- con una frontera internacional super-porosa atravesándolo. Si encuentro alguna foto, la incluiré próximamente en mi lugar en Panoramio.

Otra vez, estábamos pasando de Nepal al Tibet. Desde un pueblito muy pequeño, en medio de la montaña, la fron tera etra un río y el gigantesco paredón natural, de casi mil metros, que bordera la inmensa meseta tibetana. Para entrar en el Tibet -y en China-, hay que cruzar un río por un puente. Todos, caminando. No había vehículos, porque era invierno y en esa época la frontera chino-tibetana está cerrada (por las normas chinas). Cruzaba bastante gente -mucho menos que en mi ejemplo anterior- y entre ellos, unos seis "turistas", europeos y australianos, además de -Fabiola y yo-. Nuevamente, mi fenotipo alertó al hombre uniformado -que en este caso estaba sentado delante de un pequeño escritorio al aire libre al terminar el puente del otro lado del río, quien gritó algo -¡en chino!-, yo me quedé con él hasta que nuestro "guía" vino a buscarme junto con alguien que nos esperaba en una 4*4 (Tata) desde China-Tibet. La carretera, allí, estaba al pie de la meseta y había una feria donde iban a comprar los nepalíes que llegaban a la frontera en tour de compras. Allí empieza Khasa, una ciudad chino-tibetana (http://www.panoramio.com/photo/3103595). Me hizo acordar a algunos lugares de la frontera argentino-boliviana donde, durante el uno a uno, iban numerosos tours de compras argentinos.

Este es otro territorio, en los Himalayas, atravesado por el borde entre la meseta y el terreno montañoso, que coincide con la frontera internacional, entre dos nacionales fuertemente diferenciadas culturalmente entre sí (China y Nepal) una de las cuales a su vez contiene una nación (Tibet) complementaria culturalmente con Nepal e India. Una frontera dura. No tan dura como la de Norteamérica y México, donde la primera está necesitando construir ahora un muro artificial.

Naciones, fronteras, territorios. Y diferencias.

Por la Patria Grande: de Bolívar a Chávez y Kirchner

Este texto también fue publicado en El Ortiba. Para leer el interesante intercambio que se desencadenó, cliquear aquí.

A principios del siglo XIX, Simón Bolívar -en Venezuela-, Juana Azurduy -en el Alto Perú-, Juan Martín de Güemes -en Salta del Tucumán- Bernardo O'Higgins -en Chile-, Bernardo de Monteagudo y Mariano Moreno -en Chuquisaca y Buenos Aires-, José de San Martín -desde las Provincias Unidas del Río de la Plata-, José Gervasio de Artigas -en la Banda Oriental-, fueron algunos de los muchos que concibieron, actuaron y realizaron el sueño de construir una nación independiente en el sur del continente americano.

Entre ellos, Bolívar visionó la unidad de las ex colonias españolas , como lo habían logrado unos cuarenta años antes las ex colonias inglesas en el norte del continente, que conformaron los Estados Unidos de Norteamérica).

Esa visión -la de la unidad de Sudamérica-, pese al esfuerzo de Bolívar y otros, no se concretó.

Casi 150 años después, en 1952-1953, Juan Domingo Perón impulsó la unidad política entre Argentina, Bolivia y Chile (Proyecto ABC), en tiempos en que esos países eran gobernados por Perón, Getulio Vargas y Carlos Ibáñez del Campo, respectivamente. Perón mismo relata los hechos y sus ideas al respecto en una conferencia de 1953 que pueden encontrar en:
http://www.pjbonaerense.org.ar/peronismo/tercera_posicion/proyecto_abc.htm

Como todos sabemos, en 1955, luego de un atroz bombardeo realizado en junio en la zona de Plaza de Mayo, donde cientos de civiles desarmados fueron asesinados en una intentona de golpe militar, dos meses después se produce un nuevo golpe militar que consiguió derrocar al entonces Presidente -constitucional y electo por el pueblo- Juan Domingo Perón. Fue llamada por sus partidarios "Revolución Libertadora" y también fue llamada "Revolución Fusiladora", a
causa de la feroz represión -27 personas fueron fusiladas- que sufrieron los integrantes de un movimiento cívico-militar que trató de reinstalar en el gobierno al ex presidente derrocado por el golpe militar del año anterior. Este último episodio fue el tema de la notable novela "Operación Masacre" de Rodolfo Walsh. Yo prefiero llamarla (a la Libertadora/Fusiladora), golpe militar a secas, para restarle un poco de carga dramática y conferirle una apropiada carga semántica de ilegalidad. Lo importante es que derrocó a un gobierno elegido en elecciones con voto universal y -en términos convencionales- democráticas e instauró un largo período de veintiocho años de alternancia entre gobiernos militares -completamente no democráticos- y gobiernos electos en elecciones con proscripción -con la excepción de los tres años de Cámpora, Perón y Perón-.

En efecto, como también todos sabemos, desde septiembre de 1955 hasta diciembre de 1983 (más de 28 años) Argentina tuvo solamente menos de 3 años (mayo de 1973-marzo de 1976) de un gobierno electo por el pueblo en elecciones democráticas y sin proscripciones.

En las elecciones -sin proscripciones- de 1983 fue electo Presidente Raúl Alfonsín, quien en 1985 firmó con José Sarney, Presidente de Brasil, un acuerdo de integración habitualmente conocido como "Declaración de Foz do Iguazú", que inicia un proceso de integración, con hitos importantes como el Pacto de Alvorada (firmado por Alfonsín, Sarney y Sanguinetti por Uruguay) y el Tratado de Asunción (1991) donde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay deciden avanzar hacia la constitución del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), que se formalizó en 1994.

Nótese como el proceso de integración iniciado por dos países de América del Sur en 1985 -y consolidado con dos más en 1991- adoptó una secuencia muy parecida al proceso de integración europea iniciado con la firma del tratado de Roma de 1957, donde seis países de Europa occidental acordaron constituir un Mercado Común y culminó exitosamente con la puesta en marcha de esa nación supra-nacional llamada Unión Europea.

Así las cosas, los países de MERCOSUR, durante la década de 1990 y principios de la década del 2000 debieron afrontar el impulso dado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica a un Tratado de Libre Comercio para todo el continente, que desembocó en la propuesta del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), hecha por el presidente norteamericano a sus equivalentes del resto del continente -excepto Cuba- en un encuentro donde fueron invitados los jefes de estado de todo el continente -excepto Cuba- en Miami en 1994.

En Argentina y otros países, la iniciativa tuvo fuerte oposición. Por ejemplo, la oposición sindical anti-menemista en Argentina, usaba el lema ALCA-RAJO. Un plebiscito recogió casi tres millones de votos anti-ALCA.

Así las cosas, y luego de la catástrofe económica, social y política que sufrió la Argentina entre fines del siglo XX y principios del siglo XXI, quienes impulsamos la candidatura a Presidente
de Néstor Kirchner en 2002-2003, constituimos unos equipos -llamados "equipos técnicos"- que nos dedicamos a preparar el plan de gobierno a aplicar -en caso de triunfar en las elecciones que se venían-. A mí me tocó organizar y coordinar una Comisión de Política Internacional, donde conseguimos incorporar a un grupo de integrantes del servicio exterior de la Argentina (desde Embajadores hasta Segundos Secretarios de Embajada), así como otros ciudadanos con experiencia en el tema. Entre otros, destaco la presencia de Victorio Tacetti -actual Embajador en Italia-, Juan Pablo Lohlé -actual Embajador en Brasil-, Alberto de Núñez -actual Embajador argentino en Marruecos-, entre otros.

Esa comisión produjo un documento, que se incorporó en el Plan de Gobierno como el capítulo "Argentina en el Mundo". Estableció, entre otras cosas, la prioridad de Mercosur y las acciones de integración en Sudamérica, y la decisión de encarar las negociaciones del ALCA solamente desde MERCOSUR. También avanzó en la necesidad de establecer instituciones económicas y políticas para la integración en el sur del continente.

Lo que sigue es historia ampliamente conocida. MERCOSUR fue re-impulsado activamente
En Mar del Plata, en 2005, una nueva cumbre de Jefes de Gobierno de los países de las Américas -sin Cuba- no avanzó en la propuesta del ALCA. Desde el 2005, han iniciado el proceso de su incorporación a MERCOSUR, Venezuela primero y luego Bolivia.

El actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es otro importante impulsor de la unidad de las naciones de Sudamérica. Dios quiera que su voluntad -que coincide con la de muchísimos otros, entre los cuales me cuento-, se vea coronada con el éxito, superando el fracaso de la iniciativa federacionista promovida por el notable Simón Bolívar hace ya casi docientos años.

Néstor Kirchner y la Patria Grande Latinoamericana

EN LA VISITA A LA JEFATURA DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL DE MÉXICO


Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor Presidente del Tribunal Superior; señor Presidente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; autoridades nacionales y del Gobierno del Distrito Federal; distinguida comitiva, que me acompaña; señoras y señores: señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal, estimados amigos, agradezco profundamente este gesto formal y ceremonioso que trasmite la generosidad y cordialidad de quienes lo otorgan, pero para mí, quien lo recibe, hoy de visita en esta imponente Ciudad de México, como Presidente Argentino, tiene además un enorme contenido.

Sin dejar de lado la dimensión institucional, encontrarme en esta metrópoli, entrañable para tantos argentinos y recibir las "Llaves de la Ciudad" tiene un contenido superador ya que simboliza la relación fraternal que une a nuestros pueblos.

Conocemos mucho en la Argentina sobre esta Ciudad de México, sabemos de la riqueza y extraordinaria belleza natural de esta tierra, que sigue hoy como ayer seduciendo desde el primer momento a quienes la visitan.

Sabemos que, así como fue especialmente elegida por su valor estratégico y defensivo, los aztecas supieron construir, utilizando canales y puentes, la ciudad más poblada de su tiempo. Esta Ciudad de México fue precursora en América latina por su diseño edilicio y su organización política.

La creación del Distrito Federal, el 18 de noviembre de 1824, determinó que estas tierras, donde la actividad volcánica y los grandes lagos forjaron una geografía única fueran la sede de los poderes supremos de la Federación y se ejerciera en su distrito las atribuciones de un Poder Legislativo de Estado.

Usted, señor Jefe de Gobierno, tendrá seguramente una gran responsabilidad, pero también una gran satisfacción cuando cada mañana pone manos a la obra para mantener y preservar la belleza que la historia y la naturaleza le han encomendado.

Permítanme contarles que yo nací en Río Gallegos, una pequeña ciudad, fundada en 1885, con el claro propósito de reafirmar la soberanía argentina en el territorio patagónico, una ciudad casi en el confín del mundo; nosotros le llamábamos la periferia de la Patria.

Usted nació en México, una ciudad de más de 680 años, y un bagaje histórico incomparable, cercano al límite del Norte, de nuestra América latina. Podríamos decir que estamos lejos, que estamos quizás en las antípodas, sin embargo nos une la misma columna vertebral: esos Andes majestuosos y esa vocación democrática y pluralista que hoy corre por todo nuestro continente, basada en el profundo respeto por los derechos del hombre y del ciudadano.

Mi estimado amigo: soy un ferviente convencido de la integración latinoamericana y las vivencias de estos días, en esta magnífica y hospitalaria metrópoli, abonan aún más mi convicción. Tantos y tan variados son nuestros puntos de convergencias que resultaría absurdo no imaginarnos caminando en el mismo sentido ni teniendo el mismo rumbo.

Sepa usted que todo lo que conocemos de esta ciudad, en nuestro país, lo hemos sabido no sólo a través de los libros, sino muy especialmente a través de los relatos de tantos compatriotas, que hicieron de esta ciudad su lugar en el mundo, hombres y mujeres argentinos que debieron dejar sus hogares y sus familias fueron recibidos por ustedes con los brazos abiertos y se sintieron inmediatamente en sus casas. (APLAUSOS).

Señor Jefe de Gobierno: tamaña generosidad no se puede retribuir nunca, tamaño gesto no tiene contraparte. Todo ello, hace que hoy y en este momento yo me sienta embargado de una profunda emoción. Sé que compartimos los conceptos de una ciudad integrada, de una sociedad integrada, de una nación integrada; sé que compartimos la visión pluralista, la construcción en la diversidad; sé que compartimos la lucha por la inclusión, que compartimos la lucha por la justicia, por el respeto a los derechos humanos, por la construcción de la memoria, por la construcción de políticas que le den definitivamente a nuestras sociedades las esperanzas de un futuro mejor.

Creo que es fundamental que vayamos anidando y construyendo en toda América latina una unidad en esa diversidad, pero siempre con esa capacidad transgresora de entender que no podemos estar conformes con lo que hemos logrado hasta hoy, que no podemos estar satisfechos de las demandas que aún tienen nuestras sociedades, de las resoluciones aún pendientes, de los temas que tenemos que resolver y lo tenemos que hacer desde la dignidad. Por eso abogo fuertemente por la construcción de una América latina unida, abogo fuertemente porque no tengamos miedos a implementar políticas de cambios.

Cuando me tocó Gobernar la Argentina, el 25 de mayo de 2003, en un momento muy duro, tanto desde el punto de vista institucional, social y económico, si hubiéramos seguido las políticas, que supuestamente eran las correctas para algunos economistas que suelen decir que si no se hacen las cosas que ellos dicen es muy difícil construir sociedades estables e integradas, no tengan ninguna duda que si la Argentina hubiera seguido las recetas de los organismos internacionales –seguidas hasta ese momento – si la Argentina no hubiera renegociado su deuda, como la renegoció, ahorrando 70 mil millones de dólares de esa deuda, como lo hizo con los acreedores privados y si la Argentina no le hubiera pagado al Fondo Monetario Internacional su deuda y no hubiera salido del patronato y de la conducción de esos organismos, no tengan ninguna duda, de que seguiríamos todavía con el 60 por ciento de pobreza, con el 30 por ciento de desocupación y con el 28 por ciento de indigencia. (APLAUSOS).

Hoy, tenemos números que duelen todavía, todavía tenemos un 26.9 de pobreza, tenemos un 8 por ciento de indigencia y un 8.7 de desocupación. Tenemos, indudablemente, una disminución muy fuerte de la deuda - pero sabe, querido amigo, Jefe de Gobierno – hemos recuperado nuestra capacidad de pensar y de decidir nosotros mismos sobre las políticas a implementar en la Argentina. (APLAUSOS).

Por eso, en este querido distrito, de esta ciudad histórica, que usted tiene el honor de gobernar, le quiero volver a reiterar el agradecimiento por el comportamiento, que tuvo el pueblo mexicano con los argentinos ante la terrible dictadura que nos tocó vivir. Sé que hay muchísimos argentinos que quedaron integrados, definitivamente, acá. En segundo lugar, le quiero decir, que trabajemos todos juntos por la construcción de una América integrada, que no nos hagan y no nos dividan por cuestiones de liderazgos cortos, que a veces no ven la dimensión histórica de lo que hay que construir. También que trabajemos para construir fuertemente la inclusión, la justicia y la equidad. No vale la pena gobernar a nuestros países por las responsabilidades que tengamos si sirve para consolidar la injusticia. Creo que cuando uno llega al lugar que llegamos nosotros, llegamos con la responsabilidad de cambiar, de dar equidad, de construir nuevos tiempos y ese desafío no hay que dejarlo de lado. Hay que afrontarlo con todas las fuerzas y con toda la voluntad y la decisión, sabiendo que eso trae la descalificación de aquellos que constituyen la consolidación de los pequeños grupos de poder, que creen que pueden seguir administrando el mundo y nuestra región a su antojo.

Sigamos con esa convicción multilateral, entendamos la multilateralidad, un elemento central en la construcción que este mundo necesita. Y también lo que dije hoy en la Asamblea Nacional, el compromiso del pueblo argentino permanentemente con el pueblo mexicano acompañándonos en todas las decisiones que hagan a la construcción de la justicia de nuestros pueblos.

Pero hay algo que nos vamos a callar y lo diremos y acompañaremos a ustedes. No acostumbramos a callar nada, podemos acertar o equivocarnos, pero en el tema fundamental que realmente creo que queremos dejar sentado con toda claridad nuestro pensamiento, nos cuesta creer que la verdad todavía algunos crean que en vez de tender puentes, construyan muros que dividan a los pueblos y que dividan y generen un marco de aislamiento o la imposibilidad de poder tener el hecho de ir de un lado a otro con esa libertad democrática, pluralista, de una nación a otra, abierta, sin ese marginamiento o esa discriminación. El pueblo argentino, este Gobierno, la nación argentina repudia, realmente, la construcción de ese muro y acompaña al lado al pueblo mexicano en la lucha por la desaparición del mismo. (APLAUSOS).

A veces uno escucha voces de hijos propios, nacidos en sus propias naciones, diciendo que tuvieron funciones muy importantes, diciendo que está bien lo del muro. Yo les puedo asegurar que nosotros, sin querer interferir jamás en la vida de otra nación, como hombres y mujeres del mundo, que creemos en las libertades, en la diversidad, en la pluralidad, venimos a dejar sentada nuestra claridad y nuestra posición con absoluta certeza.

Por último, les quiero agradecer profundamente a su Gobierno, a su gente, al pueblo de la Ciudad de México, a esta hermosa capital como nos han recibido y atendido, el cariño que nos han dispensado. Nos vamos realmente gratificados y profundamente enamorados de esta Ciudad de México y de nuestros hermanos que habitan esta ciudad mexicana, nuestros hermanos y hermanas mexicanas, y sabemos que aquí también se vibra, que aquí también se siente, que aquí también hay una decisión concreta de construir esa Patria Grande que nos sintetice en la diversidad a todas las naciones de América latina.

Muchísimas gracias por poder compartir, muchísimas gracias por su recibimiento y gracias por el coraje de haberme entregado la "Llave de la Ciudad", hasta luego. (APLAUSOS Y RISAS).

En 1969, FAEDA se quejaba de que los comunistas les escondían el bulto

FAEDA era la sigla de la Federación Argentina de Entidades Democráticas Anticomunistas. Parece un chiste.

No era ningún chiste: en esa época, en muchísimos lugares, se estaba matando gente por suponer que eran comunistas. En Argentina, también. A nosotros nos querían romper los huesos (probablemente, el cráneo).

Pero pudimos debatir y lo publicó Primera Plana.