
¡Bien hecho! No hay que permitir que los dibujitos influyan en la mente tierna de nuestros niños, llevándolos a zonas donde no queremos, ni querremos nunca que estén.
Los investigadores deberían indagar entonces sobre cómo incentivar, a través de los dibujitos, conductas realmente deseables: competencia desaforada, violencia extrema, sexismo, y otras que están siendo exitosamente promovidas por la TV, pero que podrían ser aún perfeccionados.
en homenaje a la revista Barcelona
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