25 niños y 75 adultos estaban por dormir anoche en la calle

En una nota anterior, he sugerido que el género grotesco del teatro argentino es una interesante metáfora para algunos eventos contemporáneos en Argentina. El artículo de Página 12 de hoy al que se vincula esta entrada es una llamada de atención acerca del peligro de confundir literatura (en este caso teatro) con realidad. Como dice el título, anoche cien personas, entre los cuales 25 chicos, estuvieron a punto de dormir en la calle en Buenos Aires. Anoche, yo y todos mis seres más queridos dormimos con frazadas y estufas en lugares cerrados. Hizo mucho, pero mucho frío.

Si esos 25 chicos hubieran dormido en la calle, la habrían pasado muy mal. Es muy probable que algunos se enfermaran gravemente. O murieran.

Esto me recuerda una anécdota. Hace unos años, en plena segunda década infame, decidí actuar en política, en Jujuy. En una reunión en un asentamiento popular, Punta Diamante, estaba conversando con unos vecinos. En medio de la charla, empecé a decir:

"En la Argentina peronista, los únicos privilegiados ..."

Una anciana me interrumpió:

" ... eran los niños, Don Rabey, eran los niños"

Ahora solamente nos queda el recurso de ir a buscarlos en la calle para que no se mueran de frío una noche de invierno. Escenas del capitalismo periférico, un género de la realidad. También llamado "infierno".

La Argentina peronista también era la de los derechos de la ancianidad. Ahora, un amigo me dice por teléfono que anoche murieron cinco personas de frío en distintos lugares del país. Aquí va la foto que acompaña a la nota periodística, donde están las edades de los muertos: 60, 72, 73 y otras dos de las cuales no se mencionan los años. Todos eran pobres o indigentes.

Unas horas después de escribir la frase anterior, vuelvo a abrir los sitios de los diarios y me encuentro con el capítulo siguiente de esta saga macabra y pornográfica. En Córdoba, 8 personas, en su mayoría niños, murieron al prenderse fuego un vagón de tren que usaban como refugio. Ni siquiera alcanzaron a irlos a buscar para darles la limosna del refugio en los días de frío extremo. Se incendiaron tratando de abrigarse. Peor que la Inquisición ... Más bien parece una actuación del género de realidad que llamé antes "capitalismo periférico" o "infierno".

2 comentarios:

Pablo dijo...

Che Mario, a ver contame como andas, hace rato que no charlamos. Escribime, ahora estoy en Newcastle por un par de semanas.
un abrazo
Pablo

Mario Rabey dijo...

¿Sos Pablo Regalsky? Mandame tu mail en un comentario. Como no se publican automáticamente (los leo primero), ese no lo publico así no aparece, y luego te contesto.
Contame qué hacés en Newcastle.
un abrazo
mario