Comer yak
al pie del Potala
Hay fotos que recuerdan experiencias sobre las cuales es ocioso teorizar. Esta imagen, tomada en el invierno tibetano del 2000, es una composición completamente intencional, aunque fue una sorpresa muy agradable encontrar un pequeño restaurante al pie del Potala, donde servían buena comida popular tibetana.
En la composición aparece el más importante centro de budismo tibetano, plenamente en vigencia pese a la ocupación china, que lleva ya más de cincuenta años. Budismo popular y de élites al mismo tiempo, con élites formadas por monjes que salen de las propias comunidades de campesinos tibetanos o de los barrios de sus pocas ciudades.
El yak es otro monumento cultural, como lo es la gastronomía que lo utiliza. Un animal de la familia de los bóvidos, domesticado para vivir en una de las regiones más altas del mundo -la altiplanicie tibetana-, tiene aún más funciones que el otro animal doméstico de las grandes alturas, la llama, un camélido andino. Así, al uso como animal de carga, fuente de carne para alimentarse y de fibra textil, que se logró en América domesticando a la llama, con la domesticación del yak se lograron en Asia esos tres usos, además de una importante fuente de leche, que faltó en América hasta la llegada de los europeos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El budismo tibetano parece ser una de las reservas más valiosas de espiritualidad.