Cumplí 60 y un compañero de la promoción 66 del Nacional Buenos Aires me dice

Querido amigo:

No pude estar con vos. Tenía algo de mosca para viajar, pero fue una semana de mucho laburo.

Los 60 no son poca cosa.

Yo te recuerdo siempre porque no sólo has sido mi amigo sino mi primer maestro en los delirios intelectuales. Yo tenía 13 años y vos 12 y recorríamos juntos las librerías de usados de Avenida y de Corrientes. Por vos descubrí a Miguel Hernández y a Marcos Ana. Yo no entendía un carajo. Con vos compré los Cuentos de la Oficina de Roberto Mariani, y la Musa de la Mala Pata de Nicolás Olivari. También compré en una de esas librerías a Juan Gelman por sugerencia tuya. Y A la Sombra de los Barrios Amados de Tuñón, que, como decimos los sanjuaninos, "se lo quedó" o "me lo tiene" Patricio Echegaray. Ayer me estuve acordando de un poema de ese libro "Al entierro de Carlos Gardel". Me acordé porque estaba viendo el entierro de Alfonsín.
Como el jazzman de Cortazar en El Perseguidor, me acuerdo de casi 50 años en 3 minutos.

Te lo quería decir ante tus hijos, pero otra vez será. Ese iba a ser mi regalo.

Un abrazo y seguí siempre joven, iluminando la 66 con tus ideas.

Chango

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