Ese amor de primavera que sigue dando vueltas



Lautaro Addeda
me escribe:


Rabiosos como pescados y pájaros salidos de la maquina de la música sintiéndote invisible en la suma de todo arte del cielo.

Bajate a nuestros seres, reunámonos en paz para fortalecer nuestros espíritus.
Somos gente, gente como vos lectores de los libros de la buena memoria. Cuarenta años de ascenso a los cielos desde las cuevas. Una vez más juntémonos, conozcámonos abriendo los corazones.

¿No sentiste alguna vez, en tus melodías de pescado, haber nacido en el tiempo equivocado?

¡Demostremos a nosotros mismos (y a todos) que el sentimiento de escuchar tu música no murió, ni morirá! ¡Demostremos haber nacido en el tiempo correcto y que no somos islas en la modernidad, sino un continente de desconocidos en busca de una misma cosa!.

Conozcámonos, y seamos uno…

Lo que nos genera hacer esto es una inquietud tan grande que no necesita un nombre; simplemente es.

Demostrémosle a aquél que sélo ve que un ladrillo es cuadrado el mundo interior que todos poseemos; llamado Arte.

[El momento siempre es YA]

Nos miramos a lo lejos sin comprender. La música danza y se esconde, tiene vergüenza. Vemos la grandeza y la magia de la vida al escuchar vibrar una nota, y más aún al tener a nuestro lado un alma que siente lo mismo que nosotros.

Nuestros caminos se cruzaron, y por voluntad propia nos miramos y nos reencontramos en el silencio-mundo del otro.

Desintegramos los monitores y las distancias que nos separan.

Tuvimos esa oportunidad, nos sentamos, nos dimos abrazos eternos, entre charlas, reflexiones, felicidad de vernos y escucharnos entre el ruido.. nos dimos cuenta también que había lugares vacantes, ansiosos y a la espera.

Busquemos a ese amor de primavera, que por cierto, sigue dando vueltas..

…vamonos de aquí."

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