Néstor Kirchner y la Patria Grande Latinoamericana

EN LA VISITA A LA JEFATURA DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL DE MÉXICO


Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor Presidente del Tribunal Superior; señor Presidente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; autoridades nacionales y del Gobierno del Distrito Federal; distinguida comitiva, que me acompaña; señoras y señores: señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal, estimados amigos, agradezco profundamente este gesto formal y ceremonioso que trasmite la generosidad y cordialidad de quienes lo otorgan, pero para mí, quien lo recibe, hoy de visita en esta imponente Ciudad de México, como Presidente Argentino, tiene además un enorme contenido.

Sin dejar de lado la dimensión institucional, encontrarme en esta metrópoli, entrañable para tantos argentinos y recibir las "Llaves de la Ciudad" tiene un contenido superador ya que simboliza la relación fraternal que une a nuestros pueblos.

Conocemos mucho en la Argentina sobre esta Ciudad de México, sabemos de la riqueza y extraordinaria belleza natural de esta tierra, que sigue hoy como ayer seduciendo desde el primer momento a quienes la visitan.

Sabemos que, así como fue especialmente elegida por su valor estratégico y defensivo, los aztecas supieron construir, utilizando canales y puentes, la ciudad más poblada de su tiempo. Esta Ciudad de México fue precursora en América latina por su diseño edilicio y su organización política.

La creación del Distrito Federal, el 18 de noviembre de 1824, determinó que estas tierras, donde la actividad volcánica y los grandes lagos forjaron una geografía única fueran la sede de los poderes supremos de la Federación y se ejerciera en su distrito las atribuciones de un Poder Legislativo de Estado.

Usted, señor Jefe de Gobierno, tendrá seguramente una gran responsabilidad, pero también una gran satisfacción cuando cada mañana pone manos a la obra para mantener y preservar la belleza que la historia y la naturaleza le han encomendado.

Permítanme contarles que yo nací en Río Gallegos, una pequeña ciudad, fundada en 1885, con el claro propósito de reafirmar la soberanía argentina en el territorio patagónico, una ciudad casi en el confín del mundo; nosotros le llamábamos la periferia de la Patria.

Usted nació en México, una ciudad de más de 680 años, y un bagaje histórico incomparable, cercano al límite del Norte, de nuestra América latina. Podríamos decir que estamos lejos, que estamos quizás en las antípodas, sin embargo nos une la misma columna vertebral: esos Andes majestuosos y esa vocación democrática y pluralista que hoy corre por todo nuestro continente, basada en el profundo respeto por los derechos del hombre y del ciudadano.

Mi estimado amigo: soy un ferviente convencido de la integración latinoamericana y las vivencias de estos días, en esta magnífica y hospitalaria metrópoli, abonan aún más mi convicción. Tantos y tan variados son nuestros puntos de convergencias que resultaría absurdo no imaginarnos caminando en el mismo sentido ni teniendo el mismo rumbo.

Sepa usted que todo lo que conocemos de esta ciudad, en nuestro país, lo hemos sabido no sólo a través de los libros, sino muy especialmente a través de los relatos de tantos compatriotas, que hicieron de esta ciudad su lugar en el mundo, hombres y mujeres argentinos que debieron dejar sus hogares y sus familias fueron recibidos por ustedes con los brazos abiertos y se sintieron inmediatamente en sus casas. (APLAUSOS).

Señor Jefe de Gobierno: tamaña generosidad no se puede retribuir nunca, tamaño gesto no tiene contraparte. Todo ello, hace que hoy y en este momento yo me sienta embargado de una profunda emoción. Sé que compartimos los conceptos de una ciudad integrada, de una sociedad integrada, de una nación integrada; sé que compartimos la visión pluralista, la construcción en la diversidad; sé que compartimos la lucha por la inclusión, que compartimos la lucha por la justicia, por el respeto a los derechos humanos, por la construcción de la memoria, por la construcción de políticas que le den definitivamente a nuestras sociedades las esperanzas de un futuro mejor.

Creo que es fundamental que vayamos anidando y construyendo en toda América latina una unidad en esa diversidad, pero siempre con esa capacidad transgresora de entender que no podemos estar conformes con lo que hemos logrado hasta hoy, que no podemos estar satisfechos de las demandas que aún tienen nuestras sociedades, de las resoluciones aún pendientes, de los temas que tenemos que resolver y lo tenemos que hacer desde la dignidad. Por eso abogo fuertemente por la construcción de una América latina unida, abogo fuertemente porque no tengamos miedos a implementar políticas de cambios.

Cuando me tocó Gobernar la Argentina, el 25 de mayo de 2003, en un momento muy duro, tanto desde el punto de vista institucional, social y económico, si hubiéramos seguido las políticas, que supuestamente eran las correctas para algunos economistas que suelen decir que si no se hacen las cosas que ellos dicen es muy difícil construir sociedades estables e integradas, no tengan ninguna duda que si la Argentina hubiera seguido las recetas de los organismos internacionales –seguidas hasta ese momento – si la Argentina no hubiera renegociado su deuda, como la renegoció, ahorrando 70 mil millones de dólares de esa deuda, como lo hizo con los acreedores privados y si la Argentina no le hubiera pagado al Fondo Monetario Internacional su deuda y no hubiera salido del patronato y de la conducción de esos organismos, no tengan ninguna duda, de que seguiríamos todavía con el 60 por ciento de pobreza, con el 30 por ciento de desocupación y con el 28 por ciento de indigencia. (APLAUSOS).

Hoy, tenemos números que duelen todavía, todavía tenemos un 26.9 de pobreza, tenemos un 8 por ciento de indigencia y un 8.7 de desocupación. Tenemos, indudablemente, una disminución muy fuerte de la deuda - pero sabe, querido amigo, Jefe de Gobierno – hemos recuperado nuestra capacidad de pensar y de decidir nosotros mismos sobre las políticas a implementar en la Argentina. (APLAUSOS).

Por eso, en este querido distrito, de esta ciudad histórica, que usted tiene el honor de gobernar, le quiero volver a reiterar el agradecimiento por el comportamiento, que tuvo el pueblo mexicano con los argentinos ante la terrible dictadura que nos tocó vivir. Sé que hay muchísimos argentinos que quedaron integrados, definitivamente, acá. En segundo lugar, le quiero decir, que trabajemos todos juntos por la construcción de una América integrada, que no nos hagan y no nos dividan por cuestiones de liderazgos cortos, que a veces no ven la dimensión histórica de lo que hay que construir. También que trabajemos para construir fuertemente la inclusión, la justicia y la equidad. No vale la pena gobernar a nuestros países por las responsabilidades que tengamos si sirve para consolidar la injusticia. Creo que cuando uno llega al lugar que llegamos nosotros, llegamos con la responsabilidad de cambiar, de dar equidad, de construir nuevos tiempos y ese desafío no hay que dejarlo de lado. Hay que afrontarlo con todas las fuerzas y con toda la voluntad y la decisión, sabiendo que eso trae la descalificación de aquellos que constituyen la consolidación de los pequeños grupos de poder, que creen que pueden seguir administrando el mundo y nuestra región a su antojo.

Sigamos con esa convicción multilateral, entendamos la multilateralidad, un elemento central en la construcción que este mundo necesita. Y también lo que dije hoy en la Asamblea Nacional, el compromiso del pueblo argentino permanentemente con el pueblo mexicano acompañándonos en todas las decisiones que hagan a la construcción de la justicia de nuestros pueblos.

Pero hay algo que nos vamos a callar y lo diremos y acompañaremos a ustedes. No acostumbramos a callar nada, podemos acertar o equivocarnos, pero en el tema fundamental que realmente creo que queremos dejar sentado con toda claridad nuestro pensamiento, nos cuesta creer que la verdad todavía algunos crean que en vez de tender puentes, construyan muros que dividan a los pueblos y que dividan y generen un marco de aislamiento o la imposibilidad de poder tener el hecho de ir de un lado a otro con esa libertad democrática, pluralista, de una nación a otra, abierta, sin ese marginamiento o esa discriminación. El pueblo argentino, este Gobierno, la nación argentina repudia, realmente, la construcción de ese muro y acompaña al lado al pueblo mexicano en la lucha por la desaparición del mismo. (APLAUSOS).

A veces uno escucha voces de hijos propios, nacidos en sus propias naciones, diciendo que tuvieron funciones muy importantes, diciendo que está bien lo del muro. Yo les puedo asegurar que nosotros, sin querer interferir jamás en la vida de otra nación, como hombres y mujeres del mundo, que creemos en las libertades, en la diversidad, en la pluralidad, venimos a dejar sentada nuestra claridad y nuestra posición con absoluta certeza.

Por último, les quiero agradecer profundamente a su Gobierno, a su gente, al pueblo de la Ciudad de México, a esta hermosa capital como nos han recibido y atendido, el cariño que nos han dispensado. Nos vamos realmente gratificados y profundamente enamorados de esta Ciudad de México y de nuestros hermanos que habitan esta ciudad mexicana, nuestros hermanos y hermanas mexicanas, y sabemos que aquí también se vibra, que aquí también se siente, que aquí también hay una decisión concreta de construir esa Patria Grande que nos sintetice en la diversidad a todas las naciones de América latina.

Muchísimas gracias por poder compartir, muchísimas gracias por su recibimiento y gracias por el coraje de haberme entregado la "Llave de la Ciudad", hasta luego. (APLAUSOS Y RISAS).

En 1969, FAEDA se quejaba de que los comunistas les escondían el bulto

FAEDA era la sigla de la Federación Argentina de Entidades Democráticas Anticomunistas. Parece un chiste.

No era ningún chiste: en esa época, en muchísimos lugares, se estaba matando gente por suponer que eran comunistas. En Argentina, también. A nosotros nos querían romper los huesos (probablemente, el cráneo).

Pero pudimos debatir y lo publicó Primera Plana.

SICKO: La última película de Michael Moore

La película es acerca del calamitoso sistema de salud en US(ofNorth)A, donde 50 millones de personas no tienen seguro de salud. Y para los que lo tienen, el sistema es muy terrible. Pueden ver y descargar la película aquí

Un estudiante muerto al protestar contra la Guerra de Vietnam

El 4 de mayo de 1970, cuatro estudiantes fueron muertos a tiros por soldados de la Guardia Nacional de los Estados Unidos de Norteamérica durante una protesta contra la guerra en el campus de la Kent State University.

Para ver el artículo de donde está tomada la foto, y otros materiales relacionados, cliqueá aquí.

Amores que matan


Nuevamente Sergio Dantí, mi ex compañero de Colegio. Esta vez le canta, desde un campesino de Iraq, a George Bush jr.

Inmunodeficiencia moral

(Canción de los Obispos)

Es una canción de Sergio Dantí Mira, dedicada al Obispo Jefe del Consejo de Salud del Vaticano que, para “celebrar” el día Internacional de la Lucha contra el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) comunicó que el Vaticano condenaba el uso del preservativo como algo inmoral. Preguntado sobre si eso no aumentaría el número de millones de muertes que causaba esta enfermedad, explicó, con un divertidísimo sentido del humor, que el SIDA es una "patología del espíritu" que debe combatirse con una “educación en los valores sagrados".

También hay una versión en youtube, muy divertida también.

Bilal Hussein, un periodista de AP preso sin cargos hace más de un año


Según fuentes confiables, como la propia Associated Press (ver página dedicada al caso en el sitio oficial de AP), el fotógrafo iraquí Bilal Hussein, empleado de esa conocidísima agencia de noticias, y Premio Pulitzer 2005, está encarcelado por el ejército norteamericano, sin cargos formales, desde abril de 2006, bajo la vaga acusación de ser una amenaza contra la seguridad.

Un gran grupo de periodistas y especialistas en comunicación ha construido un sitio especial sobre el tema, en el cual proporcionan mucha información y reciben más adhesiones.

En la foto, tomada de ese sitio, Bilal con un hermano y dos sobrinas en Faluja.

"Pero esto no se trata de Bilal Hussein. Él es una victima inocente. Esto se trata de la Associated Press. Nosotros somos el blanco. La libertad de prensa es el blanco," dijo Tom Curley, presidente de la AP.

Jorge Drexler - Milonga del moro judío

Me lo mandó una ex compañera de Colegio, Ruth. Lo recomiendo

http://fr.youtube.com/watch?v=R3lb7Vx2yVI

USof(North)A se aproxima al segundo aniversario de la catástrofe de New Orleans

El próximo 28 de agosto se cumple el segundo aniversario de la Catástrofe de New orleans, donde las inundaciones producidas como mínimo por la falta de planificación estatal, que impidieron prevenir y moderar los efectos del Huracán Katrina, dejaron como saldo cientos de muertos -según el gobierno-, o más de mil ochocientos, -según fuentes independientes-. Según esta última fuente, el desastre se produjo directamente por ineficiencia en la gestión hídrica. Las inundaciones dejaron también decenas de miles de personas sin vivienda, además de una serie de secuelas como enfermedades, físicas y mentales, desempleo masivo, desarraigo, destruccción de comunidades, para citar solamente algunos de sus aspectos más notables.

Según un informe de la BBC de Londres del 2006, "Hablando a través de una línea de video desde su rancho en Texas el 28 de agosto pasado [horas antes de que comenzara el desatre -MR-], se ve a Bush que afirma: 'Estamos totalmente preparados".

El mismo informe de la BBC comenta un video de la agencia de noticias norteamericana Associated Press, cuyas secuencias muestran al Presidente de USA mientras funcionarios del servicio de emergencia le advierten a él y a su secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, que la ciudad podría inundarse y que no se estaba evacuando a la población.

Casi diez veces más muertos que en Cromagnon. Y allí no hubo juicio político.

En el 2006 estuvimos mucho mejor que en el 2003

Y seguramente los números del 2007 van a ser mejores todavía.

A Cristina Fernández de Kirchner le toca atacar el problema de la inequidad.

Aunque le sigan denunciando a los funcionarios, como a nuestro actual Presidente Néstor, eso no importa. Importaría si los funcionarios no acompañaran un proceso de transformación para reecuperar los niveles de justicia y equidad sociales perdidos.

Eso no pasa. Entonces, que los funcionarios y ex funcionarios vayan a la justicia. Después de todo, es una muestra de calidad institucional la independencia de los 3 Poderes.

Un buen plan estratégico tiene que empezar distinguiendo los grandes problemas a resolver. Y el de la inquidad es uno de los mayores. La corrupción es un problema importante. Pero su aspecto más grave, al que hay que atacar estratégicamente, no es la corrupción en sí misma, sino las decisiones corruptas. Las decisiones que no toman en cuenta el interés general sino el de actores particulares: el interés de los corruptores y el de los corruptos.

Inequidad a finales del siglo XX

Así estábamos hace unos años (2001), en pleno infierno: en el número 107 en orden de inequidad ascendente, y 17 puestos arriba del país más inequitativo. Vamos a ver cómo nos va en el Purgatorio.

En el cuadro, la primera cifra es el ínidce de Gini. La segunda, la comparación entre el decil de ingresos más alto y el de ingresos más bajos. La terceras cifra es la comparación entre el primer y el quinto quintil. La última cifra es el año de los datos.


País Índice Gini Comparación Deciles Quintiles Año
1 Dinamarca 0,247 8,1 4,3 1997
2 Japón 0,249 4,5 3,4 1993
3 Suecia 0,250 6,2 4,0 2000
4 Bélgica 0,250 7,8 4,5 1996
5 República Checa 0,254 5,2 3,5 1996
6 Noruega 0,258 6,1 3,9 2000
7 España 0,260 9,0 3,8 2004
8 Bosnia y Herzegovina 0,262 5,4 3,8 2001
9 Uzbekistán 0,268 6,1 4,0 2000
10 Finlandia 0,269 5,6 3,8 2000
11 Hungría 0,269 5,5 3,8 2002
12 ARY Macedonia 0,282 6,8 4,4 1998
13 Albania 0,282 5,9 4,1 2002
14 Alemania 0,283 6,9 4,3 2000
15 Eslovenia 0,284 5,9 3,9 1998
16 Ruanda 0,289 5,8 4,0 1983
17 Croacia 0,290 7,3 4,8 2001
18 Ucrania 0,290 6,4 4,3 1999
19 Austria 0,300 7,6 4,7 1997
20 Etiopía 0,300 6,6 4,3 1999
21 Rumania 0,303 8,1 5,2 2002
22 Mongolia 0,303 17,8 9,1 1998
23 Bielorrusia 0,304 6,9 4,6 2000
24 Países Bajos 0,309 9,2 5,1 1999
25 Rusia 0,310 0,7 4,8 2002
26 Corea del Sur 0,316 7,8 4,7 1998
27 Bangladesh 0,318 6,8 4,6 2000
28 Lituania 0,319 7,9 5,1 2000
29 Bulgaria 0,319 9,9 5,8 2001
30 Kazajistán 0,323 7,5 5,1 2003
31 Eslovaquia 0,258 6,7 4,0 1996
32 India 0,325 7,3 4,9 1999
33 Tayikistán 0,326 7,8 5,2 2003
34 Francia 0,327 9,1 5,6 1995
35 Pakistán 0,330 7,6 4,8 1998
36 Canadá 0,331 10,1 5,8 1998
37 Suiza 0,331 9,9 5,8 1992
38 Sri Lanka 0,332 8,1 5,1 1999
39 Burkina Faso 0,333 19,3 9,5 1998
40 Yemen 0,334 8,6 5,6 1998
41 Letonia 0,336 9,2 5,6 1998
42 Polonia 0,341 8,6 5,5 2002
43 Indonesia 0,343 7,8 5,2 2002
44 Egipto 0,344 8,0 5,1 1999
45 Kirguistán 0,348 8,6 5,5 2002
46 Australia 0,352 12,5 7,0 1994
47 Argelia 0,353 9,6 6,1 1995
48 Grecia 0,354 10 6,2 1998
49 Israel 0,355 11,7 6,4 1997
50 Irlanda 0,359 9,7 6,1 1996
51 Reino Unido 0,36 13,8 7,2 1999
52 Italia 0,36 11,6 6,5 2000
53 Nueva Zelanda 0,362 12,5 6,8 1997
54 Jordania 0,364 9,1 5,9 1997
55 Azerbaiyán 0,365 9,7 6,0 2001
56 Nepal 0,367 9,3 5,9 1995
57 Georgia 0,369 12 6,8 2001
58 Maldivas 0,369 10,3 6,5 2002
59 Vietnam 0,370 9,4 6,0 2002
60 Laos 0,370 9,7 6,0 1997
61 Estonia 0,372 14,9 7,2 2000
62 Armenia 0,379 11,5 6,8 1998
63 Jamaica 0,379 11,4 6,9 2000
64 Tanzania 0,382 10,8 6,7 1993
65 Portugal 0,385 15 8,0 1997
66 Mauritania 0,390 12 7,4 2000
67 Marruecos 0,395 11,7 7,2 1998
68 Mozambique 0,396 12,5 7,2 1996
69 Túnez 0,398 13,4 7,9 2000
70 Turquía 0,400 13,3 7,7 2000
71 Trinidad y Tobago 0,403 14,4 8,3 1992
72 Guinea 0,403 12,3 7,3 1994
73 Camboya 0,404 11,6 6,9 1997
74 Estados Unidos 0,408 15,9 8,4 2000
75 Turkmenistán 0,408 12,3 7,7 1998
76 Ghana 0,408 14,1 8,4 1998
77 Senegal 0,413 12,8 7,5 1995
78 Singapur 0,425 17,7 9,7 1998
79 Kenia 0,425 13,6 8,2 1997
80 Irán 0,430 17,2 9,7 1998
81 Uganda 0,430 14,9 8,4 1999
82 Nicaragua 0,431 15,5 8,8 2001
83 Tailandia 0,432 13,4 8,3 2000
84 Hong Kong 0,434 17,8 9,7 1996
85 Ecuador 0,437 44,9 17,3 1998
86 Uruguay 0,446 18,9 10,4 2000
87 Camboya 0,446 15,7 9,1 2001
88 Costa de Marfil 0,446 16,6 9,7 2002
89 China 0,447 18,4 10,7 2001
90 Bolivia 0,447 24,6 12,3 1999
91 México 0,485 45 19,3 2002
92 Filipinas 0,461 16,5 9,7 2000
93 Costa Rica 0,465 25,1 12,3 2000
94 Guinea-Bissau 0,47 19 10,3 1993
95 República Dominicana 0,474 17,7 10,5 1998
96 Madagascar 0,475 19,2 11,0 2001
97 Gambia 0,475 20,2 11,2 1998
98 Burkina Faso 0,482 26,2 13,6 1998
99 Venezuela 0,491 62,9 17,9 1998
100 Malasia 0,492 22,1 12,4 1997
101 Perú 0,498 49,9 18,4 2000
102 Malawi 0,503 22,7 11,6 1997
103 Malí 0,505 23,1 12,2 1994
104 Níger 0,505 46 20,7 1995
105 Nigeria 0,506 24,9 12,8 1996
106 Papúa Nueva Guinea 0,509 23,8 12,6 1996
107 Argentina 0,522 39,1 18,1 2001
108 Zambia 0,526 41,8 17,2 1998
109 El Salvador 0,532 47,4 19,8 2000
110 Chile 0,538 31,3 13,1 2006
111 Honduras 0,550 49,1 21,5 1999
112 Panamá 0,564 62,3 24,7 2000
113 Zimbabue 0,568 22,0 12,0 1995
114 Colombia 0,576 57,8 22,9 1999
115 Paraguay 0,578 73,4 27,8 2002
116 Sudáfrica 0,578 33,1 17,9 2000
117 Brasil 0,593 68,0 26,4 2001
118 Guatemala 0,599 55,1 24,4 2000
119 Suazilandia 0,609 49,7 23,8 1994
120 República Centroafricana 0,613 69,2 32,7 1993
121 Sierra Leona 0,629 87,2 57,6 1989
122 Botsuana 0,630 77,6 31,5 1993
123 Lesoto 0,632 105,0 44,2 1995
124 Namibia 0,707 128,8 56,1 1993

"If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair"

Una foto de Mario Rabey en la primavera de 1967

Vean esta foto que me mandó Pedro Pujó!
Ya tiene casi 40 años esa parte de la historia, cuando sentíamos que formábamos parte de la misma movida que el "summer of love" de San Francisco.
Diana me está pintando la frente (de colores), tengo una flor en el pelo (arriba de la oreja) ...
...y estoy encantado
(como ahora, viendo la foto por primera vez).


Curriculum Vitae de Mario Rabey

Mi CV "académico"

1º de mayo de los inmigrantes ilegales en USA

La foto, impresionante, me la mandó Jorge Stange, un antiguo compañero de Colegio. Los inmigrantes "hispanos" -es decir, latinoamericanos- reclamaron en diversas ciudades norteamericanas el derecho a la legalidad. Es decir, reclamaron que se respete su derecho a tener documentos, identidad, trabajo, salud, educación.

Yo quiero recordar, en contraste, que en Argentina el actual gobierno legaliza, dándoles permisos de residencia, a todos los migrantes que vienen a trabajar. Ha habilitado oficinas especiales donde se atiende a decenas de miles de bolivianos, paraguayos, peruanos. No les pide un contrato de trabajo, como se hace en Europa. Ni les niega lisa y llanamente la residencia, como en USA. Y en su gran mayoría, estos migrantes legalizados por las actuales políticas migratorias de la Argentina, tienen trabajo, cada vez más decente, especialmente en la construcción.

Cada día más loco ... pero no boludo

Hace unas horas, conversaba por teléfono con un amigo entrañable, con el cual intercambiamos de vez en cuando alguno que otro e-mail. Mi amigo, inteligente como pocos y militante (de la vida, de las convicciones, de la filosofía y de la política), me comentaba que se viene de retirar de la política. Convinimos en que antes de la palabra "política" van unos paréntesis. Y dentro de los paréntesis, un "no". Por favor, compongan ustedes la frase completa y verán que adecuada es la construcción.

Me comentó que estaba recorriendo mi blog y que pensaba, al hacerlo, "el colorado está cada vez más loco". Yo le respondí con el diálogo entre el loco y el que había perdido las tuercas, ese diálogo que termina con el loco diciendo: "yo seré loco, pero no boludo".

Mauricio Macri va a gobernar Buenos Aires


Por cuatro años. En una de las ciudades más ricas del hemisferio sur, con un ingreso per cápita semejante al de países desarrollados. Lo votaron los más ricos, las clases medias y los trabajadores. Seguramente, todos por motivos diferentes.

Mauricio Macri podría ser peronista

Probablemente Macri ya sepa cantar la Marchita.

Y está lleno de cabecitas que lo votan.

¡Ganó en todos los barrios de la ciudad, incluyendo los barrios donde hay una clara mayoría de clase trabajadora, como Lugano, Soldati, Pompeya y Barracas!

Después de todo, gente muy diferente ha cantado la marchita: yo mismo me la sé casi de memoria. Y como yo, la cantan o la cantaron: casi todos los funcionarios del actual gobierno nacional y de la mayoría de los gobiernos provinciales; Duhalde y casi todos sus funcionarios; Menem y la gran mayoría de sus funcionarios; Cafiero cuando fue gobernador de la provincia de Buenos Aires e ídem. La canta la casi totalidad de los sindicalistas. La cantaron Victorio Calabró, Isabel Perón, Lorenzo Miguel. Mario Firmenich, José López Rega, el Coronel Osinde, mi mamá y sus hermanos.

Claro que sí: lo nuestro (lo de los peronistas) ha sido, es y será un gran cambalache.

Lo interesante del presente es que ahora tenemos más tiempo. Y entonces, mientras todos unidos cantamos la marchita, podemos empezar a diferenciarnos

Los genes de mi abuelito

Un periodista del diario "El Mundo” de Madrid escribió una nota con el título de “Lo genético siempre perdura: El abuelito de K”.

El abuelito de K, de acuerdo con la interpretación que hace el periodista de lo que dice Osvaldo Bayer en su libro, era «Proxeneta, usurero, confidente y zángano de la colmena social». Debemos tener en cuenta también que las iniciales del abuelito eran KK.

Pues bien:
  • Mi abuelito (cuyas iniciales eran IR) medía 1.50. Pero yo mido 1.70.
  • Mi abuelito era analfabeto. Pero yo he escrito miles de páginas.
  • Mi abuelito era campesino. Pero yo soy antropólogo.
  • Mi abuelito era judío practicante. Pero yo soy ateo.
  • Mi abuelito tuvo un hijo socialista (mi papá). Pero yo no tengo un hijo socialista.
  • Mi abuelito era tonto, según me dijo el papá de una novia mía, que a su vez era hijo de un vecino de mi abuelito. Pero ningún padre de una novia de un nieto mío le ha dicho que yo soy o era tonto.
  • Mi abuelito tenía peones (y seguramente obtenía plusvalía de su trabajo, de acuerdo con Carlos Marx). Pero yo no tengo peones, ni ningún asalariado, y entonces no obtengo plusvalía del trabajo de nadie.
  • Mi abuelito tenía como auto-identificación discursiva de género una heterosexualidad furibunda, como la de la casi totalidad de los varones de su época. Yo, políticamente correctísimo entre los de mi generación, emito como discurso al respecto una sonrisa canchera.
  • Mi abuelito hablaba idisch mejor que el castellano. Yo hablo castellano mejor que cualquiera de las otras lenguas que puedo hablar. De idisch sé decir: "goische cop", "idische cop", "tuges", "guefilte fish, "aguitionte" y "aguitiur".
  • Mi abuelito tenía una chacra de unas cien hectáreas. Pero yo tengo un terreno de cinco metros por treinta metros.
  • Mi abuelito tuvo una sola esposa. Pero yo voy por la tercera.

Entonces, si el autor del artículo en el diario "El Mundo" de Madrid no está equivocado, y "lo genético siempre perdura" , IR, al que yo siempre creí mi abuelito, no debe ser mi abuelito.

Si alguien conoce a mi verdadero abuelito, le agradeceré cualquier noticia que me puedan dar al respecto.

Negros de mierda

Esta es música que sale al aire por la radio. ¿Es racismo? ¿Es ironía? ¿Es anti-racismo irónico?

DETRÁS DE UN LARGO MURO: las "villas miseria" en el cine

En 1958, el Director de cine argentino Lucas Demare estrena esta película, que instala en el imaginario social un tema que acababa de ser explorado, en la literatura, por el novelista Bernardo Verbitzky, en "Villa Miseria también es América", publicada en 1957.

La literatura y el cine se adelantan así, en casi quince años, al interés que recién a partir de principios de los '70, exhiben en el tema de los asentamientos obreros espontáneos las ciencias sociales, especialmente la antropología urbana, a partir del trabajo pionero de Hugo Ratier , "Villas y villeros", publicado en 1971 por el Centro Editor de América Latina.

Cristina Kirchner

Como parte de la campaña "para un pingüino, no hay nada mejor que una pingüina", les paso esta foto que nos proporciona un matutino. Parece que los matutinos no solamente se dedican a hostilizar a nuestro gobierno. A veces nos dan fotos de gran calidad para adornar nuestras vidas. Yo ésta la puse como fondo de pantalla en el monitor de mi PC. Queda muy bien. Mi hijo Nahuel la vio y dijo "es la novia del Presidente".



Cristina comentó ayer que al principio, dentro de la gente que acompañaba a la candidatura de Néstor Kirchner a Presidente, había gente que afirmaba que había que mantener el alineamiento con USA.

A mí me consta personalmente. Allá por febrero de 2003, en los equipos técnicos que acompañábamos la candidatura de Néstor, el único borrador que circulaba sobre política internacional sostenía que había que continuar las conversaciones orientadas a constituir el ALCA. De Mercosur, Sudamérica, América Latina, ni una palabra.

Sorprendido, en ese momento, con el acuerdo de quienes estaban a cargo de la coordinación de los equipos técnicos de Kirchner, fui a Cancillería a tomar contacto con algunos de los pocos diplomáticos de carrera peronistas. Conseguimos organizar, junto con el actual Embajador en Italia, Victorio Taccetti, una Comisión de Política Internacional, que rápidamente elaboró un documento fuertemente sudamericanista y pro-Mercosur. El documento fue el texto, con un agregado que se nos pidió referido al papel del Consejo de Seguridad de la ONU -y que redactamos nosotros mismos-, del capítulo correspondiente del Plan de Gobierno. Ese Plan, en cuanto a política internacional, se empezó a cumplir muy rápidamente, y se sigue cumpliendo.

Tinky Winky investigado por gay

Clarin de hoy cuenta cómo en Polonia, el actual gobierno investiga la posible condición homosexual del dibujito violeta de la serie Teletubies.

¡Bien hecho! No hay que permitir que los dibujitos influyan en la mente tierna de nuestros niños, llevándolos a zonas donde no queremos, ni querremos nunca que estén.

Los investigadores deberían indagar entonces sobre cómo incentivar, a través de los dibujitos, conductas realmente deseables: competencia desaforada, violencia extrema, sexismo, y otras que están siendo exitosamente promovidas por la TV, pero que podrían ser aún perfeccionados.

en homenaje a la revista Barcelona

Hola Pablo

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Mario

25 niños y 75 adultos estaban por dormir anoche en la calle

En una nota anterior, he sugerido que el género grotesco del teatro argentino es una interesante metáfora para algunos eventos contemporáneos en Argentina. El artículo de Página 12 de hoy al que se vincula esta entrada es una llamada de atención acerca del peligro de confundir literatura (en este caso teatro) con realidad. Como dice el título, anoche cien personas, entre los cuales 25 chicos, estuvieron a punto de dormir en la calle en Buenos Aires. Anoche, yo y todos mis seres más queridos dormimos con frazadas y estufas en lugares cerrados. Hizo mucho, pero mucho frío.

Si esos 25 chicos hubieran dormido en la calle, la habrían pasado muy mal. Es muy probable que algunos se enfermaran gravemente. O murieran.

Esto me recuerda una anécdota. Hace unos años, en plena segunda década infame, decidí actuar en política, en Jujuy. En una reunión en un asentamiento popular, Punta Diamante, estaba conversando con unos vecinos. En medio de la charla, empecé a decir:

"En la Argentina peronista, los únicos privilegiados ..."

Una anciana me interrumpió:

" ... eran los niños, Don Rabey, eran los niños"

Ahora solamente nos queda el recurso de ir a buscarlos en la calle para que no se mueran de frío una noche de invierno. Escenas del capitalismo periférico, un género de la realidad. También llamado "infierno".

La Argentina peronista también era la de los derechos de la ancianidad. Ahora, un amigo me dice por teléfono que anoche murieron cinco personas de frío en distintos lugares del país. Aquí va la foto que acompaña a la nota periodística, donde están las edades de los muertos: 60, 72, 73 y otras dos de las cuales no se mencionan los años. Todos eran pobres o indigentes.

Unas horas después de escribir la frase anterior, vuelvo a abrir los sitios de los diarios y me encuentro con el capítulo siguiente de esta saga macabra y pornográfica. En Córdoba, 8 personas, en su mayoría niños, murieron al prenderse fuego un vagón de tren que usaban como refugio. Ni siquiera alcanzaron a irlos a buscar para darles la limosna del refugio en los días de frío extremo. Se incendiaron tratando de abrigarse. Peor que la Inquisición ... Más bien parece una actuación del género de realidad que llamé antes "capitalismo periférico" o "infierno".

Los jóvenes viejos, de Rodolfo Kuhn (1962)

Si no te criaste en Argentina y querés dar una mirada al país y hacerte una idea de qué se trata, podés comenzar viendo algunas películas notables, tales como La Guerra Gaucha (dirigida por Lucas Demare en 1942), Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril 1952) Zafra (Demare 1958), Martín Fierro (Leopoldo Torre Nilsson 1968, entre muchas otras). Pero si querés reconocer cómo la cultura urbana argentina en los ‘60s se entretejió profundamente con el movimiento cultural mundial de esa década, no dudes, y sentate a ver la película Los jóvenes viejos, dirigida por Rodolfo Kuhn en 1962.

Ese entretejido de la cultura urbana argentina con el movimiento cultural urbano mundial se hace visible en la película, al menos en dos grandes planos. En primer lugar, porque Kuhn es uno de los autores representativos (junto con Manuel Antín, Fernando Ayala y Leopoldo Torre Nilsson) del surgimiento en Argentina de un movimiento análogo al de la Nueva Ola (la Nouvelle Vague) del cine francés. Ambos cines (el francés y el argentino) habían tenido hasta entonces un gran desarrollo, en cantidad de películas, en directores y en audiencias, pero en los ‘60s se produjo una importante decantación y maduración temática y estilística, y un cierto “aire” en común que apreciábamos los espectadores que seguíamos deleitados ambas corrientes.

El segundo plano de entretejimiento con la cultura urbana mundial de los ‘60s que encuentro en Los jóvenes viejos reside en que, como hacen otras películas de la Nueva Ola del cine argentino de los ‘60s, se conecta con y, al menos en algunos sentidos, refleja los rápidos cambios en la escena cultural de la época, especialmente en lo que hace al surgimiento de una (sub)cultura juvenil urbana diferenciada de la corriente cultural central de los adultos. Un cambio que estallaría vigorosamente a mediados de la década en todas las grandes ciudades de Occidente.

Los jóvenes viejos es, en ambos sentidos, paradigmática para una historia de la cultura del sigo XX, de un momento donde otra de las grandes referencias es La dolce vita de Federico Fellini.

Traducción corregida y aumentada del comentario publicado por Mario Rabey en el International Movies Data Base

TANIA DERVAUX: Hay quienes preferirían votar en Bélgica

Clickeando en el título de esta entrada, se llega a la versión en inglés del sitio de Tania Dervaux. Se trata de una candidata al Senado de Bélgica que parece que anda muy bien en las encuestas. En los debates, ni hablar. Es graduada universitaria en Comunicación Social. Pueden ustedes comparar su extraña y audaz campaña con las dificultades porteñas.

William Shakespeare: All the world is a stage - Toda la vida es un escenario

All the world's a stage (As You Like It 2/7)

All the world's a stage,
And all the men and women merely players:
They have their exits and their entrances;
And one man in his time plays many parts,
His acts being seven ages. At first the infant,
Mewling and puking in the nurse's arms.
And then the whining school-boy, with his satchel
And shining morning face, creeping like snail
Unwillingly to school. And then the lover,
Sighing like furnace, with a woeful ballad
Made to his mistress' eyebrow. Then a soldier,
Full of strange oaths and bearded like the pard,
Jealous in honour, sudden and quick in quarrel,
Seeking the bubble reputation
Even in the cannon's mouth. And then the justice,
In fair round belly with good capon lined,
With eyes severe and beard of formal cut,
Full of wise saws and modern instances;
And so he plays his part. The sixth age shifts
Into the lean and slipper'd pantaloon,
With spectacles on nose and pouch on side,
His youthful hose, well saved, a world too wide
For his shrunk shank; and his big manly voice,
Turning again toward childish treble, pipes
And whistles in his sound. Last scene of all,
That ends this strange eventful history,
Is second childishness and mere oblivion,
Sans teeth, sans eyes, sans taste, sans everything.

El conventillo de la paloma ... porteña

Entre otras joyas del teatro grotesco argentino, pone en escena la sociabilidad del conventillo. Personas que se conocen hace tiempo, que han hecho cosas juntos, que tienen códigos comunes, que se permiten afirmaciones que en otro contexto serían agraviantes.Por ejemplo: acusar uno a otro de mentiroso. Que pueden hablar con tono muy serio de cuestiones de escasísima pertinencia. Se pueden gritar, tratar airadamente. Y cuando, termina la función, salir juntos sonriendo. Esos hicieron en su debate nuestros tres candidatos: para la foto que los inmortaliza kunderianamente.

LA CABALGATA DEL CIRCO

Mario Soffici fue uno de los más grandes directores en la edad de oro del cine argentino. Algunas de sus películas más notables fueron Prisioneros de la Tierra (1939), La Cabalgata del Circo (1945) y Rosaura a las 10 (1958). La cabalgata del circo evoca la rica e idiosincrásica evolución, desarrollada entre 1880 y 1930, que comenzó en el circo criollo nómada de Argentina, el cual incluía representaciones teatrales breves ("pantomimas") en una misma función con payasos y otros números más convencionales de actuación circense. En un momento de esa evolución, el circo criollo se superpuso con el teatro en un género propio de las arenas argentina e italiana, durante la década de 1920: el sainete, un género de teatro satírico. Todo ello, en una película que dice de sí misma, durante la secuencia final: ésta es una película –y no un relato acerca del circo-.

Mario Rabey
Publicado originalmente, en inglés en The New York Times.

Otra del Clarín de hoy, esta vez con Hugo Chávez

Este es el título y el copete:

Chávez recibirá hoy al dueño de Techint: firman un acuerdo
Paolo Rocca evitaría la estatización de Sidor. Presión del sindicato.


A mí lo que más me gusta en este artículo es la foto. En primer lugar, porque provoca, con gestos de izquierda. Además, porque lo hace con humor. Además, Chávez no dice ser "centroizquierdista" (¿como Tony Blair?): habla de "socialismo". Bueno: yo nunca fui militante de izquierda, pero me parece saludable que reaparezca la izquierda en el mundo. Me sigue gustando lo que pasó y pasa en Cuba (me gusta desde que tenía 12 años). Me parece interesantísima China: un estado capitalista, es decir, propietario de empresas (a eso se le llamaba antes "socialismo real") y económicamente exitoso.
Algo más del artículo:
El acuerdo que firmarían hoy el presidente Chávez y Paolo Rocca incluiría una rebaja en el precio del acero para el mercado venezolano.
Sidor era estatal y fue privatizada a fines de la década del '90.

QUEBRADA DE HUMAHUACA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Fue (y sigue siendo) un hermoso proyecto.
Me tocó dirigirlo en sus comienzos, cuando muy pocos creían en la posibilidad de que la Quebrada de Humahuaca fuera incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fue un trabajo para el cual el Gobierno de la Provincia de Jujuy solicitó un pequeño financiamiento al Consejo Federal de Inversiones, con el cual recibí un contrato que a su vez me permitió subcontratar a un grupo interdisciplinario de investigadores.
En la foto, que tomé a principios de 2001, cuando empezábamos a preparar la presentación y armábamos el diagnóstico y el archivo documental, un grupo de dos copleros y dos copleras cantan en un festival en Bárcena. La copla es una tradición viva y activa en gran parte del sur de los Andes Centrales, especialmente en Tarija (Bolivia), Salta y Jujuy (Argentina). La Quebrada de Humahuaca es uno de sus escenarios privilegiados.
VILLA MISERIA TAMBIÉN ES AMÉRICA

En 1957, Bernardo Verbitzky publicó su novela "Villa Miseria también es América".
En la foto, pueden ver qué pasó con una de las primeras villas de Buenos Aires "Villa Charrúa" (por el nombre de la calle que le sirvió de eje), que también llamaban "Villa Cartón" (seguramente por el material de construcción básico de los primeros refugios donde dormían los primeros pobladores.
Hoy es un mini-barrio muy consolidado, al cual sus habitantes llaman"Barrio Charrúa" pero cuyos vecinos, en su mayoría, siguen llamando "Villa".
FABRICAR RAREZAS

es lo que contesté cuando hoy alguien me preguntó:

¿a qué te dedicás?
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Conferencias
Jueves 10 de mayo - 18 hs.
Julio A. Roca (Diag. Sur) 782
Expositores:
Marta Oyhanarte
participación como estilo de gobierno
Daniel Arroyo
participación e inclusión social
Noemí Pulido
mecanismos de gestión de la participación ciudadana
Mario Rabey
identidad, participación y estilos de desarrollo
ANTROPOLOGOS, SOCIEDADES LOCALES Y ESTADO:
UNA PERSPECTIVA DESDE LOS ANDES DEL NORTE ARGENTINO

por Mario A. Rabey


ESTADO Y SOCIEDADES LOCALES: EL LUGAR DEL ANTROPOLOGO

Durante mucho tiempo, la antropología produjo descripciones y ex­plicaciones acerca de las so­cieda­des locales en las cuales no aparecían el estado, los sistemas de propie­dad y los apa­ra­tos ideológicos; como si no existieran. Cuando comenzó a hacerlo, la teoría antro­pológica ha men­ciona­do a tales institu­ciones dominantes de la socie­dad mayor co­mo fuen­tes de aculturación; o, en el caso de gran parte de los es­tudios so­bre cam­pesinado, como polos desde donde se extrae exce­dentes producti­vos o se practica un control político-ideológico. Las insti­tucio­nes do­minantes de la so­ciedad mayor aparecen así, en la imagi­nación antro­pológica clási­ca, como componentes externos a los siste­mas es­tudia­dos.

A partir de la década de 1960, ha venido creciendo el énfasis en el estudio de las relaciones entre las instituciones domi­nantes de la sociedad mayor y las sociedades locales. La sociedad local aparece entonces no como un objeto autónomo sino como el ám­bito de conflictos y negociaciones entre los intereses locales y los de las instituciones dominantes. Y esta nueva perspectiva ha obli­gado a replantear el rol del antropólogo, tanto en el interior de las instituciones que lo emplean y dentro de las cuales desarrolla su carrera profesional, como con respecto a las sociedades que estudia.

Desde la perspectiva clásica, donde la sociedad local aparecía como un objeto relativamente autónomo y escindido de las institucio­nes dominantes, el rol del antropólogo ha sido definido de acuerdo a distintos estereotipos que, en realidad, constituyen variantes de un mismo tema. En una primera variante, inspirada en el modelo cientí­fico clásico de las ciencias naturales, el antropólogo se concibe y es concebido como un sujeto avalorativo. En una segun­da variante, orientada a la aplicación práctica del conocimiento an­tro­pológico -y a veces a su crítica-, el antropólogo aparece como agen­te del colonialismo -externo o interno- o del neocolonialismo. En una tercera variante, prolongada en la reciente discusión acerca del etnocidio, aparece percibido como un defensor de los derechos loca­les. Finalmente, en una cuarta variante, el antropólogo encuen­tra su lugar como movilizador o dinamizador de la revolución. En to­dos los casos, el antropólogo aparece como un sujeto externo a la sociedad "objeto" que estudia o sobre la cual actúa. Su principal, y en teo­ría el único, ámbito de referencia ha sido el de las institucio­nes domi­nantes de la sociedad mayor, aún cuando éstas puedan ser a veces instituciones contestatarias que luchan por el poder contra el blo­que hegemónico, o cuando la inserción institucional del antropólogo es la pertenencia a un grupo que, desde adentro o afuera de las ins­tituciones, intenta reemplazar la hegemonía de un grupo por la de otro, a la que él pertenece.

Una serie de cambios en el contexto de la práctica antropológica ha descolocado a este modelo del rol del antropólogo. En primer lugar, desde fines de la década del '60 se ha cuestionado severamente la imagen del científico neutral y avalorativo ( ), una imagen que ya había sido tempranamente puesta en duda por Mannheim (1936) y Merton (1937). En segundo lugar, la descripción del antropólogo como agente colonial o neocolonial pierde un poco de su vigor en el orden mundial postcolonial, donde el renovado pacto entre las élites nativas y las instituciones transnacionales ha hecho perder vertiginosamente toda confianza en las políticas anticoloniales. A su vez, el antropólogo ha perdido su exclusividad como protector de los grupos étnicos ante el etnocidio: políticos perfectamente neoconservadores como Collor de Melo se han convertido en campeones de la supervivencia cultural, aplaudidos por la comunidad académica internacional ([cita Anth. Newsl.]). Por último, el trauma del derrumbe del socialismo real en Europa oriental y en Nicaragua y la disolución de la URSS, ha dejado casi siempre en posición incómoda al antropólogo revolucionario.

Pero el modelo de rol del antropólogo arriba comentado no sólo ha perdido legitimidad por los cambios en el contexto del práctica de investigación, sino que ha sido puesto en duda desde las condiciones internas de la práctica. En efecto, un modelo de antropólogo escindido desde sus raíces de las sociedades locales que estudia -un modelo con apa­riencia esquizoide, dado que su técnica principal requiere la participación en la vida de la comunidad durante el período en que la estudia- (Rabey y Kalinsky 1991), parece incom­patible con un modelo de sociedades locales donde éstas constituyen una arena privilegiada para las relaciones de dominio-subordinación entre instituciones do­minantes y sociedades locales. Si el antropó­logo es un agente de las instituciones dominantes y si uno de sus campos de acción está cons­tituido por las sociedades locales donde dicho dominio se ejerce, entonces su rol debe ser concebido como un rol interactivo: el an­tropólogo encarna el conflicto y la negocia­ción entre unas y otras. El antropólogo es un articulador [1].

Desde los primeros estudios sobre la complejidad sociocultural, se ha mencionado a la articulación entre instituciones dominantes y sociedades lo­cales como uno de los componentes estructurales básicos de las sociedades complejas (Steward, Despres, ). Se expresa como interacción a través de actores específicos, los articuladores, ejemplos de los cuales han sido los curacas en tiempos del imperio incaico ( ) y del imperio español en América ( ), así como los maestros, los sacerdotes, los líderes políticos locales y los contratistas de ingenios, entre otros, en la civilización contemporánea; y también los antropólogos. Todos tienen su especificidad.

La especificidad del antropólogo social consiste en desarrollar un conocimiento sistemático acerca de las sociedades locales y de su articulación con las sociedades dominan­tes de la sociedad mayor: un conocimiento que si bien es utilizado típicamente por éstas, puede ser utilizado también -y creo que en la práctica esto sucede siempre- por las sociedades locales. Las socie­dades locales constituyen sujetos históricos, aun cuando la teoría antropológica clásica les haya negado habitualmente dicha condición, que sólo ha comenzado a ser reconocida en tiempos recientes. Y en cuanto sujetos de la historia, han utilizado y seguirán utilizando el conocimiento que los antropólogos generamos en nuestra práctica de relación con ellas.


LOS ANDES DEL NOROESTE ARGENTINO

Para aplicar este modelo general acerca del rol del antropólogo a la realidad concreta de los Andes del Noroeste argentino, resulta necesario revisar las características generales de la estructura so­ciocultural de sus comunidades. Permítanme entonces entretenerlos brevemente con una visión sintética de las mismas, desde la óptica de un antropólogo que se ha preocupado por llevar adelante su práctica en un terreno de con­flictos y negociaciones. Utilizaré en parte datos ya publicados, salvo cuando éstos no sean suficientes para una caracterización completa.

Hay aquí un dualismo de base. Se trata de comunidades portadoras de una cultura antigua, pero donde ésta ha incorpora­do rasgos producidos por una historia, comenzada antes de los tiempos coloniales, caracterizada por su inclusión en sucesivas formaciones sociales complejas, esta­tales: señoríos étnicos locales, el imperio incaico, el imperio co­lonial español, los estados nacionales republicanos y la civilización mundial contemporánea. De este dualismo se posee ya un abundan­te testimonio arqueológico, etnohistórico y antropológico social. Este testimonio empieza a permitir comprender, aunque todavía de ma­nera fragmentaria, el proceso de incorporación de las sociedades lo­cales andinas a la sociedad compleja contemporánea, con una profun­didad temporal que llega a los tiempos del Tawantinsuyo, en los cua­les se consolidaron instituciones de dominio, como la mita, el Curacazgo subordinado y la reciprocidad asimétrica, que fueron refuncio­nalizadas en tiempos de la Colonia y cuyos vestigios -algunos de ellos importantes- todavía operan actualmente.

Veamos en primer lugar algunos aspectos del polo de las antiguas culturas locales: aspectos tecno-económicos, sociopolíticos e ideológicos. En el campo tecnoeconómico es destacable la plena vigencia de los patrones pastoriles en las tierras altas o punas y la vigencia parcial de los patrones agrícolas en las tierras medias o valles y quebradas. También, aunque con menor intensidad, el patrón de complementación entre ambos pisos ecológicos fundamentales. En el campo de la organización social y política, nos encontramos con la vigencia de la familia extensa, de distintos tipos de reciprocidad, de liderazgos locales basados en las redes de parentesco y las coa­liciones entre familias, e incluso ante elementos de organización co­munitaria, especialmente para el control de recursos naturales co­mo las tierra de pastoreo y el agua. En el campo ideológico, son vi­si­bles la persistencia de la religiosidad prehispánica -especial­mente el culto a la Pachamama- y de diversos cuerpos de conocimien­tos y prácticas etnocientíficas, como los vinculados a la crianza tradicio­nal de animales.

Si pasamos ahora al polo de dominación civilizatoria en el dualismo arriba mencionado, nos encontramos también con instituciones que operan en los campos socio-político, económico e ideológico. En el campo de la dominación política aparecen el estado y los partidos políticos, ejerciendo toda una gama de patronazgo y clientelismo, combinado y a veces alternado con la presencia represiva de las "fuerzas de segu­ridad", el aparato armado del Estado. En el campo de dominación eco­nómico, se hace evidente la inclusión de las sociedades locales an­dinas como segmento en el mercado de consumo de bienes producidos por la economía "formal", una mercantilización de parte de la producción campesina -aunque con importantes diferencias in­trarregionales- y la incorporación de gran parte de la población re­gional en el sector de trabajadores asalariados, aún cuando con un importante porcentaje -quizás el más elevado- de trabajadores tempo­rarios que alternan el trabajo asalariado con la producción campesi­na. En el campo de la dominación ideológica, tres instituciones de aparición sucesiva pero hoy coexistentes deben ser mencionados: la Iglesia, primero exclusivamente católica pero hoy coexistiendo y compitiendo con los cultos protestantes; la escuela pública; y los medios masivos de comunicación, especialmente la radio y muy recien­temente la televisión.

Pero este dualismo no implica una exclusión mutua: la sociedad regional andina no puede ser descripta como una sociedad "dual". El polo de las instituciones dominantes y el polo de las sociedades lo­cales andinas no solo coexisten, sino que conforman una estructura de mutua articulación: los antiguos rasgos andinos, que la antropo­logía clásica llamaría "tradicionales", aparecen entonces resignificados para servir a las relaciones de dominio-subordinación. En el campo tecno-económico, las prácticas pastoriles de las tierras altas, la agricultura de tierras medias y los mecanismos de complementación vertical aparecen ahora integrados a una creciente mercantilización: por ejemplo, las prácticas tradicionales de pastoreo aparecen ahora asociadas a un esquema destinado a la producción de excedentes que se vuelcan al mercado capitalista. En el campo socio-político, los líderes locales sustentados en redes de parentesco y alianzas entre fa­milias funcionan como agentes de partidos políticos y de sus lí­neas internas, o bien cooptados como agentes de un gobierno militar, se­gún la coyuntura; el trabajo "voluntario" -es decir, no remunerado-, o el trabajo "a medio jornal" - es decir, con una remuneración sensiblemente inferior a la corriente-, ha subsistido hasta el pre­sente como medio de reclutar fuerza de trabajo para obras públicas encaradas por el Estado o incluso por proyectos de desarrollo en los cuales a veces participan activamente científicos sociales.

En el campo ideológico, la religión indígena aparece siempre con fuerza renovada dentro de las prácticas rituales de la religión católica oficial: los samilantes vestidos de suris entran con su danza ritual de raíz aymara en el templo católico, las apachetas a la Pachamama se multiplican en los recorridos de las peregrinaciones y hasta los propios curas incluyen en su discurso componentes de la dogmática religiosa indígena.

Ahora bien, esta mutua articulación entre sociedades locales andinas e instituciones dominantes de la sociedad mayor no puede ser adecuadamente descripta sólo como una inclusión de contenidos tradi­cionales en las prácticas de dominación; no se trata de un proceso meramente funcional para los intereses hegemónicos. El mismo puede ser leído también como una persistencia de la identidad sociocultu­ral andina en el interior de la sociedad compleja contemporánea, constituyendo, al mismo tiempo, la base de sustentación de sus prácticas antihegemónicas de los grupos locales andinos. Si consideramos, los aspectos tecno-económicos, los campesinos agricultores, ahora orientados al mercado hortícola, siguen manteniendo muchas veces su estructura de manejo de parcelas diversificadas, en distintos pisos ecológicos, a través de archipiélagos verticales controlados por familias exten­sas y sus coaliciones, lo que les permite resistir con cierto éxito la dependencia con respecto a los mercados de trabajo, de venta de sus productos y compra de los bienes de consumo. Algo análogo sucede en­tre los pastores de puna, quienes han conservado la práctica de crianza de llamas, pese a las poderosas presiones que han sufrido hasta años recientes para su eliminación, incluida la prohibición de vender su carne en las ciudades.

En el campo político, los líderes locales -si bien clientelizados por los partidos políticos o por el Estado en forma direc­ta- siguen preservando el estilo regional de liderazgo, que incluye la presencia de jefes consolidados coexistiendo en cada localidad con individuos que le discutan el liderazgo en articulación con otras formaciones políticas dentro del bloque hegemónico, lo que siempre permite a la sociedad local un más eficaz juego de búsqueda de beneficios relativos a través del clientelismo. Finalmente, es en el terreno ideológico donde la combinación entre transacción y con­flicto se hace más evidente: la competencia entre los sacerdotes ca­tólicos y los encargados populares del ritual está siempre presente; una competencia paralela a la que sucede en otros componentes del campo ideológico, como el de la medicina.


EL ANTROPOLOGO Y LAS SOCIEDADES LOCALES ANDINAS

En este contexto, donde las instituciones dominantes trabajan para consolidar la subordinación de las sociedades locales y donde éstas combinan confrontación y negociación -muchas veces aprovechan­do el conflicto de intereses entre instituciones dominantes-, parece evidente que el antropólogo no puede ubicarse en ningún lugar fuera del escenario del conflicto. En realidad, el antropólogo es un per­sonaje más del drama. A menos que le mienta a la gente, debe expli­car quién lo emplea: algún organismo del Estado nacional o provin­cial, o bien alguna organización extranjera. Y aunque omita esta in­formación, la gente del lugar se encargará rápidamente de construi­rle un rol simbólico, que lo ubicará en el campo de donde pro­viene: entonces, podrá ser un "padre", un "ingeniero", un "doctor", un "turista", un "periodis­ta", o eventualmente, un "guerrillero" o un "delator".

Entonces, co­menzarán las demandas: la gente empezará a pedirle cosas al persona­je; le exigirá que cumpla su rol. Un rol para el cual el antropólogo está más o menos bien preparado. Cuenta con algunos fondos que puede utilizar para pagar a sus informantes o para contratar a alguien a su servicio -o bien para distribuir algún tipo de limosna-. Cuenta con conexiones institucionales -amigos, conocidos- que pueden ser­vir a la gente del lugar para hacer distintos tipos de trámites o para conseguir empleo. Finalmente se lo supone -y a veces lo es- dueño de diferentes conocimientos potencialmente útiles a la comuni­dad.

Esta caracterización puede ser común a la práctica antropológi­ca en cualquier lugar. Pero además, en las sociedades andinas apare­cen ciertos rasgos específicos de esta práctica -algunos de ellos comunes con otras culturas latinoamericanas y latinoeuropeas como los vinculados al compadrazgo, y otros propios del mundo andino como la verticalidad- que quisiera resaltar. Cuando el antropólogo es visto como un canal para obtener empleo, habitualmente lo será en términos de la posibilidad de ubicar algún familiar en la ciudad, como empleado público, empleada domestica, etc.; se tratará entonces de establecer o consolidar un "puesto urbano" dentro de la estrate­gia andina de controlar nichos productivo/ocupacionales en distin­tos pisos ecológicos, incluidas las ciudades. Una variante es verlo como potencial comprador de productos locales -especialmente artesa­nías-, o bien como agente para ubicarlas en las ciudades, ya sea en forma directa o proporcionando información adecuada. Además de estas componentes económicas de la presencia del antropólogo, aparecen otras ubicadas en el campo socio-político: el antropólogo es un buen candidato para convertirse en compadre asimétrico, de una forma aná­loga a la del maestro o a la del acopiador-comerciante que viene periódicamente de la ciudad, o a la del propietario de tierras arren­dadas por el campesino; el antropólogo es entonces ubicado en el lu­gar del patrón, con su clientela potencial.

Pero quizás sea en el plano ideológico donde la presencia del antropólogo se haga más activa. De hecho, el antropólogo es un agente ideológico: forma parte de un aparato una de cuyas misiones típi­cas consiste en construir descripciones que enmascaran las relacio­nes de dominación a las que están sometidas las poblaciones locales. Pero, ¿qué sucede cuándo está en el terreno, más o menos lejos del control de sus propios patrones institucionales y financieros? Más aún, cuando el antropólogo tiene patrones lo suficientemente benévo­los para permitirle construir modelos, proyectos e hipótesis que in­cluyen a la dominación como componente estructural a estudiar, cuál es su locus ideológico ante la comunidad? Ante todo, es bueno recor­dar que el antropólogo forma parte de una tradición de pensamiento, la tradición científica, donde la duda y la crítica están conteni­das; en ese sentido, su margen de maniobra es mucho mayor que el del maestro o el del médico, quienes no pueden criticar ni dudar prácti­camente de su modelo hegemónico sin correr el riesgo de ser cambia­dos de puesto o incluso expulsados: piensen en un maestro que no si­ga los programas o en un médico que derive públicamente los pacien­tes a los cu­randeros.

Y es en este plano donde la tensión del rol del antropólogo se hace más extrema. En el terreno, va a oscilar entre una adhesión a los intereses de la comunidad local y una adhesión a los intereses de las instituciones dominantes; en ese sentido, constituye la contra­cara del líder local -aún más que el maestro, más permanente en la comu­nidad pero más rígidamente cooptado por la ideología hegemó­ni­ca-: el antropólogo viene de las instituciones dominantes, el lí­der viene de la sociedad local, pero ambos se encuentran muy activa­mente en el mismo terreno de articulación entre ambas. No se me es­capa que las decisiones del antropólogo en esa oscilación de adhe­siones de­penden en gran parte de su dependencia institucional: a quien está pagado por un organismo extranjero -sea él mismo extranjero o no- puede resultarle mucho más fácil en el terreno un discur­so de adhe­sión a los intereses y demandas locales, pues no está en­tonces en juego su empleo, su carrera profesional o su vida. Pero también de­bemos admitir que la propia ideología del antropólogo ejerce un pa­pel en sus decisiones y, más en lo profundo, sus gustos, sus inquie­tudes, sus valores de base.

Un problema directamente vinculado al anterior es que las po­blaciones locales participan, a veces muy activamente, en la vida política e ideológica de la sociedad nacional -y, eventualmente, trasnacional, como el caso de las adhesiones religiosas-; una vida en la cual participa también el antropólogo argentino. Este, como la gente de las poblaciones con las que trabaja, es peronista, radical o de otros partidos; incluso puede adherir a alguna línea interna de dichos partidos y hasta militar activamente. Por otro lado, es un asalariado -muchas veces con salarios deprimidos-, que vive de su sueldo como do­cente, investigador o agente gubernamental, o vive de las rentas de una empresa familiar, o bien está desempleado o subempleado. Finalmente, en el plano ideológico es católico, protestante, izquierdista, derechista. Entonces, en su práctica profesional, sus propios intereses y posiciones personales pueden favorecer o perjudicar situaciones de alianza, amistad o enemistad con determinados individuos o sectores de la comunidad; todo ello en forma más o menos ex­plícita o implícita, en el plano subconsciente, en el discurso, o en el de los intereses objetivos.

Entonces, existe una retroalimentación entre las demandas que la comunidad local emite hacia el antropólogo -en cuanto representante visible del núcleo de las instituciones dominantes- y la in­fluencias que éste ejerce sobre la comunidad, fundamentada en gran parte en sus propias pertenencias y adhesiones. Pero, además, aspec­tos de la personalidad y el patrón de comportamiento del antropólogo influyen también directamente en sus relaciones con la comunidad; y tales aspectos pueden estar basados en gran parte en ciertos temas relativamente estereotípicos de la articulación social: especialmen­te las respectivas etiquetas, los respectivos estigmas -entre los cuales resaltan las identidades mutuamente estigmatizadas de "colla" y "gringo"-, así como aspectos estereotipados de la dominación, como el respeto sumiso al "criollo", que aunque habitualmente solo opera en el plano del discurso verbal y gestual, es un poderoso componente de la interacción.

Finalmente, aparece el problema del punto de vista del antropó­logo con respecto a la identidad cultural de las sociedades loca­les, un tema que posee especial relevancia en relación con los movi­mien­tos etnopolíticos y etnoculturales que, emergidos y abortados por la represión en la Argentina durante la década de 1970, co­menzaron a resurgir en la década del '80. En este terreno, donde actúan insti­tuciones étnicas no locales con una fuerte ideología in­dianis­ta, el antropólogo suele ser visto en un principio como un sospechoso, a partir a partir de la crítica que estos movimientos contienen a la práctica antropológica como cómplice del etnocidio y del colonialismo cultural. Pero el antropólogo puede ser visto tam­bién como un po­tencial aliado por estos movimientos, en gran parte dependiendo de alguna combinación de su personalidad, su ideología, su pertenencia institucional y el tipo de proyecto en el cual parti­cipa. Además, este tema suele estar complicado por el hecho de que existe una tra­dición nativista de raigambre oligárquica que a veces contamina el discurso y la práctica del indianismo andino -al menos en el noroes­te argentino-; entonces, éste puede estar reforzando re­laciones de clientelismo a través de la cooptación ideológica. En este caso, el antropólogo puede ser visto como enemigo e incluso se utilizará la acusación estigmatizante ("gringo", "foráneo, "aprovechador", "persona que vi­ve de la gente del lugar"), como argumento ideológico en el proceso de afianzar la dominación: una nueva variante en el viejo mecanismo de enmascaramiento ideológico consistente en persua­dir a los sectores populares de que sus enemigos están en un lugar diferente que donde realmente están.


EL ANTROPOLOGO Y EL ESTADO EN LOS ANDES

Recordemos que, idealmente, las instituciones dominantes pueden ser diferenciadas en cuatro niveles inclusivos de organiza­ción: el nivel local -aún cuando éste, habitualmente, está compuesto por agencias lo­cales de instituciones que actúan en un nivel superior, como los mu­nicipios, acopiadores, etc.-, el provincial, el nacional y el trasnacional. Corrientemente, el antropólogo sólo se vincula con instituciones que actúan en los campos político e ideológico. Así, en el plano de la organización política, actúa habitualmente como un asalariado o contratado estatal, siendo sus empleadores o contratantes corrientes el Es­tado nacional o provincial; eventualmente -aunque sólo en el caso de los antropólogos con más éxito- puede haber alguno empleado por un organismo trasnacional. En ciertos casos, el antropólogo está finan­ciado por alguna organización no gubernamental extranjera, tí­pica­mente con fondos provenientes de estructuras religiosas o par­tida­rias trasnacionales; puede darse también el caso de que el sala­rio del antropólogo provenga de fondos proporcionados por agencias guber­namentales o paragubernamentales de otro país, como los EE.UU.

Todo ello implica una clientelización del antropólogo con res­pecto a sus empleadores, aunque pareciera ser que en la mayoría de los ca­sos ello no se traduce en una mecánica fidelidad ideológica -al me­nos plena-. El principal problema de esta clientelización resi­de en el uso que sus patrones político-económicos hacen de la infor­ma­ción que aquél proporciona, o de sus resultados prácticos, en el ca­so de la antropología aplicada, aún cuando este es un problema que casi nunca ha sido puesto en tela de juicio. El escándalo producido por el develamiento del Plan Camelot a principios de la década del '70 no se repitió, aunque la práctica de financiar investigaciones e intervenciones sociales en el Tercer Mundo se mantuvo e incluso continuó incremen­tándose.

Por otra parte, la adscripción ideológica del antropólogo está referida principalmente a su adscripción al sistema mundial de Cien­cia y Tecnología, una pertenencia fundada en su endoculturación a través de la formación académica y vehiculizada en su participación en Congresos y publicaciones. Aunque paralelamente, como ya se seña­ló, el antropólogo también se adscribe, en mayor o menor medida, a otras formaciones ideológico -políticas o ideológico-religiosas.

En este juego de clientelización político-económica y de múlti­ple adscripción ideológica, el antropólogo puede entrar a participar en conflictos interinstitucionales en el interior del campo institu­cional hegemónico. Es decir, puede estar actuando, más allá de sus intere­ses y gustos personales, como agente de una institución en conflicto con otras.


COMENTARIOS FINALES

De las observaciones presentadas, creo que debe destacarse que la práctica de los antropólogos y las antropólogas se desarrolla en una arena de conflictos, donde no son observadores imparciales, ni siquiera cuando hacen ciencia básica, y mucho menos cuando hacen antropología aplicada. Hay una interacción conflictiva fundamental en­tre instituciones dominantes y sociedades locales, que se expresa claramente en el interior de éstas. Pero además, en el campo donde trabajan habitualmente los antropólogos, las sociedades locales, se expresan también los conflictos entre distintos grupos de actores locales y entre distintas instituciones que actúan en el mismo lugar o área.

Semejante arena conflictiva expresa una estructura, que es la resultante histórica del encuentro entre dos desarrollos: el de la tradi­ción sociocultural regional y el de las institucio­nes dominantes en la so­ciedad compleja contemporánea -incluyendo sus con­flictos internos por la hegemonía. La estructura resultante posee a su vez una dinámica, producto de las arti­cula­ciones entre las sociedades loca­les de la región y las institu­ciones dominan­tes, dentro de una gama que va de la transacción más depen­diente al conflicto más abierto. En esta arena de transacciones y de conflictos constituida por la sociedad local, el antropólogo ocupa también un rol, un rol articulador, cuyas características específicas están de­terminadas por una amplia gama de factores que van desde la histo­ria regional y local hasta la historia personal del investigador, inclu­yendo como factores críticos su adscripción ideológica y su perte­nencia insti­tucional. Entonces el rol del antropólogo no es algo abstracto, sino que está construido en su interacción como agente social concreto con la sociedad local donde trabaja "en el campo" y con las institu­ciones que lo clientelizan; mientras que éstas forman parte a la vez del núcleo de instituciones que ejercen su dominación sobre aquélla.

El problema del rol del antropólogo se vuelve más crítico en el caso de la antropología aplicada, cuando aquél es un agente de algún organismo estatal educativo, sanitario, de vivienda, de desarrollo, etc., o cuando maneja su "propio" proyecto. En este caso, la condi­ción conflictiva de la arena social y su propia participación en los conflictos no pueden ser disimuladas de ninguna manera: incluso cuando adscribe ideológicamente a la institución de la que depende, si no se toma en cuenta los conflictos -aunque sea para disfrazarlos o amortiguarlos- no podrá cumplir su trabajo con eficacia. Este pro­blema es más agudo cuando considera -implícita o explícitamente- que los conflictos forman parte de la trama social en la cual se aplican sus conocimientos.
Pero también cuando practica una antropología básica, no orien­tada en forma directa a las aplicaciones prácticas, el rol del an­tropólogo constituye un problema fundamental. Y esto no sólo por mo­tivos ideológicos, que pueden ser más o menos importantes se­gún la orientación de cada uno, sino porque, por un lado, forma par­te de las condiciones prácticas de obtención de datos y formulación de dicho conocimiento, mientras que además, por otro lado, dicho rol constituye un componente crítico de la realidad que el mismo está estudiando. Dicho en otras palabras, si la sociedad local es estudiada como el campo donde se expresan los conflictos entre los inte­reses locales y los intereses de las clases dominantes, la presencia de un agente institucional dedicado a estudiar, describir y explicar a esa sociedad -tal el caso del antropólogo- materializa, en el pla­no cognoscitivo, dicho conflicto: entonces, para el antropólogo so­cial su propia presencia en la sociedad local debiera ser parte esen­cial del contenido de su investigación y fuente fundamental para ex­plicar la estructura de la sociedad local en términos de su perte­nencia a la sociedad compleja mayor.
[1] Uso la palabra articulador como traducción del inglés broker, ampliamente utilizada en la literatura socioantropológica para describir a actores sociales que, desde adentro o desde afuera del grupo local, conectan a éste con las instituciones dominantes de la sociedad mayor.

AGRADECIMIENTOS
La primera versión del presente trabajo fue escrito en 1987, luego de más de cuatro años de residencia continua en los Andes de la provincia de Jujuy. La re­dacción fue desarrollada a fines de julio, en el tiempo de los ri­tuales andinos de la ch'aya a la Pachama­ma, y fue terminada el día 1o. de agosto, al cual, en forma conven­cional, se considera “el día de la Pachamama”. Está basado funda­men­talmen­te en la experiencia obtenida por el autor, gracias a años de vida y de trabajo en colaboración con diversos investigadores y ha­bitantes de la región. Entre los primeros, la meción fundamental es a Rodolfo Merlino, quien fue mi amigo y director durante años y con el cual compartimos ideas, viajes, vida cotidiana, humor, alegrías y tristezas. También debo mencionar a Rodolfo Rotondaro, Rodolfo Tecchi y Héctor Platas. Entre los segundos, mi gran deuda por su amistad, sus conocimientos, su trabajo junto conmigo, es hacia Héctor Alancay. Finalmente, mi máximo reconocimiento es hacia quien nació en la zona, fue discípulo y ahora colega -y siempre sigue siendo amigo-: Héctor Torres.

Un blog personal, con ideas, reflexiones. Linkea a otros blogs de Mario Rabey, con más ideas, memorias del siglo XX en Argentina, escritos.